Las ventas en supermercados y autoservicios sufrieron su mayor caída del año, según un informe de Scentia. La merma podría intensificarse en agosto, sin señales claras de reactivación en el corto plazo.
El consumo masivo en Argentina registró en julio una caída del 16,1% respecto al mismo mes del año anterior, la más pronunciada desde que comenzó la serie histórica, según un informe de la consultora Scentia. Este desplome refleja el impacto severo de la crisis económica en el bolsillo de los consumidores, especialmente en supermercados y autoservicios. La tendencia negativa parece lejos de revertirse, y agosto podría mostrar cifras aún peores debido a las comparaciones con un periodo de alto consumo en 2023, impulsado por el «plan platita» del gobierno anterior.
Las categorías de productos más afectadas incluyen bebidas alcohólicas, con una caída del 25,2%; productos impulsivos como golosinas, que se contrajeron 25,5%; y bebidas sin alcohol, que descendieron un 23,7%. Otros rubros significativos, como higiene y cosmética, y limpieza del hogar, también experimentaron fuertes bajas, con mermas del 20,9% y 17,9% respectivamente.
En cuanto a la inflación, los precios de la canasta de productos empaquetados, monitoreados por Scentia, mostraron una desaceleración, con un aumento interanual del 270,7% en julio, comparado con un 345,5% registrado en marzo. A pesar de ello, la situación del consumo sigue siendo crítica, y las estrategias de promociones y descuentos implementadas por las cadenas de supermercados han tenido un impacto limitado en detener la caída de las ventas.
El panorama hacia adelante no es alentador, con expectativas de que la tendencia a la baja en el consumo se mantenga, agravada por las difíciles comparaciones con el año pasado y la falta de señales de reactivación económica en el horizonte inmediato.