El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la inflación de mayo fue del 2,1%, por debajo del 2,6% registrado en abril y también de las proyecciones de la mayoría de las consultoras privadas. Se trata del dato mensual más bajo desde septiembre de 2025 y representa una nueva desaceleración en el ritmo de aumento de los precios.
La inflación volvió a darle una buena noticia al Gobierno.
Según los datos difundidos por el INDEC, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en mayo una suba del 2,1%, consolidando una tendencia de desaceleración que ya había comenzado a observarse durante abril.
El resultado se ubicó por debajo de las previsiones del mercado, que esperaban una inflación cercana al 2,3%, y se convirtió en la cifra mensual más baja de los últimos ocho meses.
Con este dato, la inflación acumulada en los primeros cinco meses de 2026 alcanzó el 14,7%, mientras que la variación interanual se ubicó en el 33,2%.
Entre los rubros que registraron los mayores aumentos aparecieron Comunicación, con una suba del 3,4%, impulsada principalmente por incrementos en servicios de telefonía, y Educación, que avanzó un 2,9%. Por su parte, Alimentos y bebidas no alcohólicas volvió a tener una fuerte incidencia en el índice general debido a aumentos en productos básicos de consumo cotidiano.
Desde el Ministerio de Economía destacaron la caída de la inflación núcleo, que perforó el piso del 2% al ubicarse en 1,9%, un indicador que suele ser observado por los analistas para medir la tendencia de fondo de los precios.
El Gobierno interpreta estos números como una señal de consolidación de su programa económico y sostiene que la desaceleración inflacionaria podría continuar durante los próximos meses. Sin embargo, economistas advierten que todavía persisten desafíos vinculados a la actividad económica, el consumo y la evolución de los ingresos reales.
Más allá de las distintas lecturas políticas y económicas, el dato marca un nuevo capítulo en una de las variables más observadas por los argentinos.
Porque después de años de inflación elevada, cada décima de diferencia sigue teniendo un impacto directo en los bolsillos, las expectativas y el clima económico del país.