El Senado aprobó una reforma que busca recuperar lo perdido por los jubilados, con un ajuste adicional retroactivo y una actualización anual basada en inflación y salarios.
La reciente reforma provisional aprobada por el Senado introduce cambios significativos en la fórmula de cálculo de los haberes jubilatorios, con el objetivo de mejorar los ingresos de los jubilados y recuperar lo perdido frente a la inflación. La iniciativa, que todavía enfrenta la amenaza de un veto presidencial, propone un aumento adicional del 8,1% retroactivo a enero de 2024, que se sumaría al 12,6% aplicado previamente. Esto llevaría a una recomposición total del 20,6%, alineada con la inflación del primer mes del año según datos del INDEC.
Con la nueva fórmula, se espera que el aumento acumulado en los primeros nueve meses del año alcance el 73,3% para la jubilación mínima, lo que se traduciría en una mejora del poder adquisitivo de aproximadamente un 7,9% en dicho período. Esta recuperación es crucial, dado que según un informe del Observatorio de Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), dirigido por el sociólogo Agustín Salvia, el poder adquisitivo de la jubilación mínima tocó su nivel más bajo en 23 años en febrero pasado, sin contar el bono de 70.000 pesos. En ese momento, la jubilación mínima estaba incluso por debajo del valor que tenía en el crítico año 2002, tras la crisis de la convertibilidad y la devaluación del peso.
La nueva ley establece que la actualización de los haberes se hará trimestralmente según el Índice de Precios al Consumidor (IPC), con un aumento adicional en marzo de cada año. Este ajuste será del 50% de la diferencia entre la variación salarial y la inflación en un mismo período, siempre que los salarios hayan superado a los precios. Además, la jubilación mínima quedará fijada en un valor equivalente al 109% de la canasta básica total para un adulto, que actualmente es de 291,472 pesos. Esto implica que un jubilado no podría percibir menos de 317.704,50 pesos mensuales.
La implementación de esta reforma busca no solo compensar las pérdidas sufridas por los jubilados en los últimos años, sino también estabilizar y mejorar sus ingresos a futuro, aunque su efectividad dependerá en gran medida de la situación económica general y de si finalmente se concreta el veto. anticipado por el presidente Javier Milei.