Scaloni mira con preocupación a cuatro piezas importantes de la Selección a meses del Mundial

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Nicolás Paz, Gonzalo Montiel, Nahuel Molina y Cristian “Cuti” Romero atraviesan distintos problemas físicos y futbolísticos que siguen de cerca en el cuerpo técnico argentino. A menos de un año del Mundial 2026, la Scaloneta empieza a encender señales de alerta.

La Selección Argentina todavía conserva la base campeona del mundo.

Pero el calendario europeo, las lesiones y el desgaste físico ya empezaron a pasar factura.

Lionel Scaloni sigue especialmente atento la situación de Nicolás Paz, Gonzalo Montiel, Nahuel Molina y Cristian “Cuti” Romero, cuatro jugadores importantes dentro del universo de la Scaloneta que llegan con distintos interrogantes rumbo al Mundial 2026.

El caso de Cuti Romero aparece como uno de los más sensibles.

El defensor del Tottenham terminó la temporada arrastrando molestias físicas y con una importante carga de minutos acumulados. Para Scaloni, sigue siendo el líder natural de la defensa argentina y una pieza prácticamente irremplazable.

Nahuel Molina también atraviesa semanas de preocupación.

El lateral del Atlético de Madrid perdió continuidad en algunos tramos de la temporada y convivió con problemas físicos que afectaron su ritmo competitivo. Aunque mantiene la confianza del cuerpo técnico, la irregularidad empieza a encender alertas.

Gonzalo Montiel, mientras tanto, enfrenta otro escenario complejo.

El defensor campeón del mundo no logró consolidarse con continuidad en Europa y llega con menos rodaje del esperado para un futbolista que supo ser clave en momentos decisivos de la Selección.

La situación de Nicolás Paz representa una preocupación distinta.

El juvenil argentino continúa siendo una de las grandes apuestas a futuro, pero Scaloni sigue de cerca cómo evoluciona su crecimiento futbolístico y físico en un contexto de muchísima exigencia europea.

La preocupación del cuerpo técnico tiene lógica.

Argentina construyó buena parte de su éxito reciente alrededor de un grupo muy consolidado, con automatismos y vínculos futbolísticos difíciles de reemplazar rápidamente.

Pero sostener ese nivel durante otro ciclo mundialista exige algo fundamental: llegar sanos.

Y ahí aparece uno de los grandes problemas del fútbol moderno.

Cada vez hay menos descanso.

Más partidos.

Más torneos.

Y futbolistas empujados permanentemente al límite físico.

Mientras tanto, Scaloni intenta administrar cargas, pensar variantes y sostener una transición generacional sin romper la identidad competitiva que convirtió a la Scaloneta en una de las selecciones más fuertes del planeta.

El Mundial todavía parece lejos.

Aunque en el fútbol actual un año puede cambiar absolutamente todo.