Analistas y especialistas internacionales advierten que Donald Trump comenzó a responsabilizar a grupos kurdos por parte del caos regional para desviar la atención sobre los costos políticos y militares de la guerra con Irán.
La guerra en Medio Oriente ya empezó a pasarle factura política a Donald Trump.
Y ahora el presidente estadounidense parece buscar nuevos responsables.
Según analistas citados por medios internacionales, Trump comenzó a endurecer su discurso contra grupos kurdos vinculados a Irak e Irán en medio de crecientes cuestionamientos por el manejo del conflicto regional y por el impacto económico y militar que dejó la ofensiva contra Teherán.
El cambio de postura llamó especialmente la atención porque durante los primeros meses de la escalada regional sectores kurdos habían aparecido como aliados potenciales de Washington frente al gobierno iraní.
Incluso trascendieron versiones sobre contactos entre funcionarios estadounidenses y organizaciones kurdas opositoras al régimen iraní.
Pero ahora el discurso parece haber cambiado.
Trump comenzó a señalar a milicias y grupos kurdos como factores de desestabilización regional, mientras sectores críticos dentro de Estados Unidos lo acusan de intentar desviar el foco sobre problemas mucho más incómodos para la Casa Blanca.
Entre ellos, el elevado costo económico de la guerra, las víctimas civiles y la caída de popularidad interna que empezó a generar el conflicto con Irán.
La situación además expone una tensión histórica dentro de la política exterior estadounidense.
Los kurdos fueron utilizados durante años como aliados estratégicos de Washington en distintos conflictos de Medio Oriente, especialmente en Irak y Siria.
Pero muchas veces también quedaron expuestos cuando cambiaron las prioridades geopolíticas de Estados Unidos.
Por eso las nuevas declaraciones generan preocupación entre organizaciones kurdas y defensores de derechos humanos que temen un aumento de la presión militar sobre regiones ya profundamente inestables.
El conflicto además ocurre en un escenario cada vez más delicado.
La guerra con Irán sigue afectando mercados energéticos, alianzas regionales y relaciones diplomáticas entre potencias globales. Mientras tanto, Trump enfrenta críticas tanto de sectores opositores como de parte de su propio electorado por el desgaste militar y económico de la ofensiva.
El trasfondo revela algo bastante frecuente en tiempos de crisis internacionales.
Cuando las guerras empiezan a complicarse, también suele crecer la necesidad política de encontrar enemigos internos o externos capaces de absorber parte del costo político.
Y en Medio Oriente, los kurdos conocen esa historia desde hace décadas.