Mandatarios provinciales que acompañaron los cambios impulsados por el Gobierno en el régimen de Zonas Frías ahora reclaman que la Nación cumpla con una promesa clave: crear beneficios para las provincias más afectadas por las altas temperaturas. La demora reavivó tensiones entre la Casa Rosada y varios aliados territoriales.
La discusión por los subsidios energéticos volvió a exponer una de las principales fragilidades del esquema de alianzas que construyó el gobierno de Javier Milei.
Los acuerdos funcionan mientras todos consideran que obtienen algo a cambio.
Cuando una de las partes siente que cumplió y la otra no, aparecen los reclamos.
Eso es lo que comenzó a ocurrir con varios gobernadores del norte argentino que facilitaron el avance de la reforma al régimen de Zonas Frías. Según trascendió, esos mandatarios habían recibido la promesa de que el Gobierno impulsaría un esquema de compensaciones para las denominadas “zonas cálidas”, donde el consumo eléctrico se dispara durante los meses de calor extremo.
La iniciativa buscaba equilibrar una discusión energética históricamente centrada en el gas y las bajas temperaturas, incorporando también la realidad de provincias donde el uso intensivo de aire acondicionado representa un gasto esencial para miles de familias.
Sin embargo, la medida todavía no fue implementada y eso generó malestar entre varios gobernadores que respaldaron el proyecto oficialista en el Congreso. Algunos sectores provinciales sostienen que la promesa fue determinante para acompañar la reforma y ahora cuestionan la falta de avances concretos.
La tensión refleja además un problema más amplio.
La relación entre la Casa Rosada y las provincias.
Desde el inicio de la gestión libertaria, los gobernadores oscilaron entre la cooperación y el conflicto, negociando recursos, obras públicas, asistencia financiera y apoyo legislativo en un contexto de fuerte ajuste fiscal.
El debate también reabrió críticas de gobernadores patagónicos y de otros distritos que consideran que la reducción de beneficios para las zonas frías afectará directamente a millones de usuarios y podría traducirse en aumentos significativos en las facturas de gas.
Por ahora, el Gobierno mantiene silencio sobre los plazos para concretar el esquema prometido.
Pero en varias provincias ya comenzaron a advertir que la paciencia tiene límites.
Porque en política, las promesas pueden servir para conseguir votos.
Lo difícil suele ser sostener los acuerdos cuando llega el momento de cumplirlas.