La aprobación de la candidatura de María Verónica Michelli en el Senado expuso una nueva disputa dentro del oficialismo. Patricia Bullrich se diferenció de la decisión impulsada por Karina Milei y respaldó el tratamiento del pliego que el Gobierno había intentado retirar por el vínculo familiar de la magistrada con el periodista Hugo Alconada Mon.
La interna libertaria sumó un nuevo capítulo de alto voltaje político.
Y esta vez el escenario fue el Senado.
La controversia giró alrededor de la candidatura de María Verónica Michelli, funcionaria judicial con más de tres décadas de trayectoria y cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, autor de investigaciones que incomodaron al Gobierno en los últimos meses. La Casa Rosada había decidido retirar su pliego, una medida atribuida al entorno de Karina Milei, pero la maniobra terminó encontrando resistencia dentro del propio oficialismo.
La principal voz crítica fue la de Patricia Bullrich, quien anunció públicamente que ejerceraría una “objeción de conciencia” frente a la decisión presidencial. La dirigente sostuvo que el parentesco de Michelli con un periodista no debía convertirse en un motivo para bloquear una candidatura judicial que ya había atravesado los mecanismos institucionales correspondientes.
La tensión quedó expuesta durante la sesión de la Cámara alta.
Aunque inicialmente el pliego no iba a ser tratado, distintos bloques impulsaron su incorporación al debate y finalmente la candidatura fue aprobada por una amplia mayoría. Bullrich se abstuvo, pero su posición política resultó clave para aislar la estrategia impulsada desde la Casa Rosada y permitir que la discusión llegara al recinto.
El episodio dejó al descubierto algo más profundo que una diferencia puntual.
Mostró que las tensiones entre Bullrich y el núcleo de poder que rodea a Javier Milei continúan creciendo. En las últimas semanas, la senadora ya había marcado distancia en otros temas sensibles para el Gobierno, consolidando una imagen de autonomía política cada vez más visible.
La aprobación de Michelli también generó interrogantes sobre el manejo de los pliegos judiciales y sobre los límites de la influencia política en los procesos de designación de magistrados. Diversos sectores cuestionaron que una candidatura pudiera ser retirada por razones vinculadas a relaciones familiares y no por objeciones relacionadas con la capacidad profesional de la postulante.
Mientras tanto, el oficialismo intenta minimizar el impacto de una disputa que volvió a exhibir diferencias internas.
Pero el mensaje que dejó la votación fue difícil de ignorar.
Porque en una administración acostumbrada a la disciplina política, la decisión de Bullrich mostró que no todos están dispuestos a seguir cada instrucción sin cuestionamientos.