Un nuevo estudio reveló que el asteroide que impactó contra la Tierra hace 66 millones de años y desencadenó la extinción de los dinosaurios no era un meteorito común. Los investigadores concluyeron que pertenecía a un tipo extremadamente raro de roca espacial, un hallazgo que aporta nuevas pistas sobre uno de los acontecimientos más trascendentales en la historia del planeta.
El trabajo identificó que el cuerpo que formó el cráter de Chicxulub era una condrita carbonácea de clase Ornans (CO), un tipo de meteorito muy poco frecuente entre los que llegan a la Tierra.
Las condritas carbonáceas representan apenas alrededor del 5% de los meteoritos conocidos, mientras que las de clase Ornans constituyen una fracción aún más reducida dentro de ese grupo. Su composición química es distinta a la de los meteoritos más habituales y conserva materiales considerados entre los más primitivos del Sistema Solar.
Para llegar a esta conclusión, los científicos analizaron los isótopos de níquel presentes en sedimentos marinos depositados tras el impacto. Como el meteorito se vaporizó completamente al chocar contra la Tierra, esas huellas químicas fueron fundamentales para reconstruir su composición original.
Los investigadores estiman que el objeto tenía entre 10 y 15 kilómetros de diámetro y que impactó contra la actual península de Yucatán, en México, a una velocidad cercana a los 64.000 kilómetros por hora, liberando una energía suficiente para provocar cambios climáticos globales y la extinción de aproximadamente el 75% de las especies que habitaban el planeta.
El estudio también plantea que este raro meteorito podría haber llegado desde las regiones más externas del cinturón de asteroides o incluso desde zonas alejadas del Sistema Solar, próximas a la órbita de Júpiter. Esa posibilidad ayudaría a explicar por qué un objeto de estas características terminó impactando contra la Tierra.
Aunque el impacto de Chicxulub continúa siendo la explicación más aceptada para la extinción masiva del final del Cretácico, este descubrimiento aporta nuevos detalles sobre la naturaleza del cuerpo celeste que cambió para siempre la evolución de la vida en la Tierra y abrió el camino para el posterior dominio de los mamíferos.