Un estudio del Instituto Max Planck reveló que las gotas de agua pueden cargarse eléctricamente al entrar en contacto con distintas superficies y, al caer sobre metales protegidos, provocar daños en sus recubrimientos y favorecer la corrosión.
Durante mucho tiempo se pensó que la lluvia dañaba las estructuras metálicas principalmente por su acidez, los contaminantes presentes en el agua o el impacto de las propias gotas. Pero una investigación reciente encontró un mecanismo mucho más particular: las gotas pueden adquirir carga eléctrica de manera espontánea al desplazarse sobre determinadas superficies.
El fenómeno, conocido como electrificación por contacto, ocurre cuando las gotas entran en contacto con materiales como hojas de plantas, vidrio, plásticos o superficies de edificios. Aunque el agua comienza siendo eléctricamente neutra, ese contacto puede modificar su carga.
Los investigadores estudiaron qué sucede cuando esas gotas cargadas impactan contra superficies metálicas protegidas por recubrimientos aislantes. En experimentos realizados sobre cobre recubierto con teflón, observaron que las gotas podían provocar una ruptura eléctrica en la protección y terminar afectando al metal que se encontraba debajo.
El resultado fue especialmente evidente después de miles de gotas. Cuando unas 3.000 gotas cargadas cayeron sobre el material, el recubrimiento presentó daños y apareció corrosión en el metal subyacente. En cambio, cuando las gotas no tenían carga eléctrica, esos daños no se observaron.
El descubrimiento podría ayudar a comprender mejor un problema que afecta a numerosas estructuras expuestas al exterior, desde vehículos y edificios hasta embarcaciones. También podría impulsar el desarrollo de recubrimientos más resistentes frente a este mecanismo de deterioro.
La lluvia, entonces, puede tener una pequeña sorpresa escondida en cada gota. No hace falta que sea ácida para contribuir al desgaste del metal: en determinadas condiciones, una carga eléctrica invisible puede ser suficiente para comenzar a abrirle camino a la corrosión.