Estados Unidos atravesó en julio un récord histórico de temperaturas. El mes fue el más cálido desde que existen registros nacionales, con una temperatura promedio cercana a los 25 °C en el territorio continental y valores muy por encima de los promedios históricos en numerosas regiones.
Según los datos meteorológicos, la temperatura promedio del territorio continental estadounidense estuvo 1,8 °C por encima del promedio del siglo XX. El registro superó, aunque por un margen relativamente pequeño, los anteriores récords de julio de 1936 y 2012, convirtiendo a julio de 2026 también en el mes más cálido de los 132 años de mediciones.
El calor fue especialmente intenso durante las horas diurnas. Las temperaturas máximas promediaron 31,9 °C, alrededor de 1,6 °C por encima de la media histórica. Pero uno de los datos más llamativos apareció durante las noches: las temperaturas mínimas promediaron 17,9 °C, unos 2,1 °C por encima de lo habitual. Esto convirtió a julio en el mes con las noches más cálidas registradas hasta ahora.
Las temperaturas superiores al promedio se extendieron por gran parte del país, con especial intensidad en zonas del oeste, sudoeste, las Montañas Rocosas, las Grandes Llanuras y sectores del Medio Oeste. El calor también afectó a regiones del sureste y de la costa del Golfo.
El récord de temperatura llegó acompañado de un escenario de déficit de precipitaciones y sequía. Durante julio, casi la mitad del territorio continental de Estados Unidos, aproximadamente el 48,5%, se encontraba afectado por algún grado de sequía. Además, las precipitaciones estuvieron alrededor de 5,8 milímetros por debajo del promedio histórico.
La situación fue particularmente preocupante en el oeste y sudoeste del país, que registraron también el primer semestre más cálido de su historia y recibieron menos del 70% de las lluvias que suelen acumular durante el período.
El nuevo récord se produce después de un junio también excepcionalmente cálido. Durante ese mes, Norteamérica, Europa y África registraron temperaturas muy elevadas, lo que muestra que el calor extremo continúa afectando a distintas regiones del hemisferio norte.
Las autoridades meteorológicas también mantienen la atención sobre la evolución de El Niño, que puede modificar los patrones de temperatura y precipitaciones en diferentes partes del planeta. En este contexto, la combinación de temperaturas récord, falta de lluvias y períodos prolongados de calor representa un desafío cada vez mayor para los ecosistemas, la agricultura y las comunidades expuestas.
El récord de julio vuelve a mostrar una tendencia que se repite en distintas partes del mundo: los períodos de calor extremo están alcanzando valores cada vez más elevados, mientras que las temperaturas nocturnas también aumentan, reduciendo el alivio que normalmente llega durante la noche.