Los últimos datos oficiales muestran una contracción de la actividad durante el segundo trimestre, una baja del consumo y un aumento de la informalidad laboral. Economistas consultados por El Destape advierten sobre las dificultades que enfrenta el Gobierno para sostener el crecimiento mientras se acerca el escenario electoral de 2027.
La economía argentina atraviesa un nuevo momento de tensión mientras el Gobierno de Javier Milei prepara su hoja de ruta para 2027. Los datos publicados por el Indec muestran una caída de la actividad durante el segundo trimestre del año, acompañada por un retroceso del consumo privado, una menor inversión y un aumento de la informalidad laboral.
El Producto Bruto Interno cayó 0,6% entre el primer y el segundo trimestre de 2026, mientras que el consumo privado retrocedió 2,4% y la inversión disminuyó 0,8%. En términos interanuales, la economía todavía mostró un crecimiento del 2%, aunque buena parte de ese resultado estuvo relacionado con el desempeño de sectores vinculados a las exportaciones.
El mercado laboral también muestra señales de deterioro. Según los datos citados por El Destape, la informalidad alcanzó el 45%, con unos 6,1 millones de trabajadores en esa situación, mientras el desempleo también aumentó. El escenario plantea una diferencia entre algunos sectores que mantienen dinamismo y un mercado interno que enfrenta mayores dificultades.
El panorama contrasta con las proyecciones incluidas por el Gobierno en el proyecto de Presupuesto 2027, que contempla un crecimiento del PBI del 4% para el próximo año. El economista Sebastián Menescaldi señaló que los últimos indicadores abren dudas sobre cuáles serán los motores capaces de sostener esa expansión y sobre cómo respondería el Gobierno si la actividad termina creciendo menos de lo previsto.
El frente financiero agrega otra variable. La reciente decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de elevar las tasas de interés puede encarecer las condiciones de financiamiento internacional y afectar tanto al Gobierno como a las empresas argentinas que busquen crédito. Para Alejandro Vanoli, ese escenario también podría tener consecuencias sobre la política cambiaria local.
El empleo informal aparece además como uno de los principales indicadores de la fragilidad del mercado laboral. Ernesto Mattos relacionó el aumento de la informalidad con los ingresos de los trabajadores y con la presión que ejercen sobre los hogares los gastos de servicios, alquileres y otros costos cotidianos.
El problema no se limita a la actividad económica. El informe también describe un escenario de mayor endeudamiento de los hogares y dificultades para sostener el consumo. En ese contexto, el crecimiento de las exportaciones de energía y el ingreso de dólares provenientes de Vaca Muerta aparecen como una fuente importante de divisas, aunque los economistas consultados discuten cuánto de ese movimiento puede trasladarse al mercado interno.
Claudio Lozano planteó además que una eventual mayor salida de divisas podría aumentar las presiones sobre la capacidad de pago de la deuda. Su análisis distingue entre el desempeño positivo que pueden tener las exportaciones y las dificultades que persisten en el consumo y los ingresos de los hogares. Se trata de una de las interpretaciones planteadas por los especialistas consultados, dentro de un debate económico más amplio.
El Gobierno, mientras tanto, presentó un Presupuesto 2027 que proyecta un crecimiento del 4%, una inflación anual del 18% y un superávit comercial superior a los 15.000 millones de dólares. El proyecto deberá atravesar ahora el debate parlamentario y constituye el principal marco de referencia de la política económica oficial para el año previo a las elecciones presidenciales.
El escenario electoral de 2027 quedará atravesado, entonces, por una pregunta que todavía no tiene respuesta: si la estabilidad macroeconómica podrá convertirse en una mejora sostenida de la actividad, el empleo y los ingresos. Los próximos meses serán claves para determinar si los indicadores actuales representan un freno transitorio o el comienzo de una etapa más prolongada de dificultades para el mercado interno.