Un relevamiento nacional muestra que seis de cada diez personas tomaron alguna deuda en los últimos seis meses y que la mayor parte del financiamiento se destina a alimentos, salud, tarifas y servicios.
El endeudamiento dejó de estar asociado únicamente a grandes compras o gastos extraordinarios. Según un relevamiento realizado en agosto, una parte importante de los hogares argentinos recurre al crédito para afrontar necesidades cotidianas que deberían poder cubrirse con los ingresos del mes.
El Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora relevó 1.466 casos entre el 25 y el 31 de agosto. El 60,2% de las personas consultadas afirmó haber tomado alguna deuda o crédito durante los seis meses anteriores. El porcentaje sube al 70,2% entre los sectores de menores ingresos y al 67,1% entre quienes tienen entre 18 y 39 años.
El destino de ese financiamiento muestra con claridad el tipo de gastos que están presionando a los hogares. El 55,6% de quienes se endeudaron utilizó el dinero para alimentos y salud, mientras que otro 20,4% lo destinó al pago de tarifas y servicios. En conjunto, esos rubros explican el 76% de los motivos de endeudamiento registrados por el estudio.
La situación se vuelve todavía más marcada entre las personas de menores ingresos. Allí, la suma de quienes recurren al crédito para alimentos, salud, tarifas y servicios supera el 85%. El mismo relevamiento señala que, durante julio, el 86,6% de ese sector necesitó contar con dos o más empleos para intentar llegar a fin de mes.
Otro de los datos que aparecen en la medición está relacionado con cuánto duran los ingresos. El 65% de los encuestados afirmó que su dinero se agota antes del día 20 del mes. Dentro de ese universo, el 44,4% señaló que llega sin recursos al día 15 y el 12,2% aseguró que sus ingresos no alcanzan siquiera hasta el día 5.
Las diferencias sociales son especialmente pronunciadas. Entre las personas de menores ingresos, el 87,6% dijo quedarse sin recursos antes del día 20, mientras que entre quienes pertenecen a los sectores de mayores ingresos ese porcentaje fue del 7,3%. La brecha también aparece por edad: el 83,3% de los jóvenes de entre 18 y 39 años manifestó agotar sus ingresos antes de esa fecha, frente al 60,3% de los mayores de 60.
El relevamiento también registró una percepción extendida sobre la pérdida de poder adquisitivo. El 81,2% de los encuestados considera que su salario no logra superar a la inflación, mientras que el 65,8% sostiene que el índice de precios difundido oficialmente no refleja los aumentos que observa en sus gastos cotidianos.
Los datos muestran así un cambio en la función que cumple el crédito dentro de la economía familiar. Cuando una persona se endeuda para comprar un bien que no podría adquirir de inmediato, el financiamiento puede funcionar como una herramienta para adelantar consumo. Cuando se utiliza para comprar alimentos, pagar medicamentos o cubrir una factura, aparece otra realidad: el crédito comienza a ocupar el lugar que no alcanza a cubrir el ingreso corriente.
La consecuencia es que una parte de los hogares queda atrapada en una economía de corto plazo, donde llegar al final del mes depende cada vez más de préstamos, tarjetas u otras formas de financiamiento. El problema no se limita entonces al monto de las deudas, sino también a la capacidad de los ingresos para sostener los gastos básicos.
En ese escenario, los números del relevamiento ofrecen una fotografía de la vida cotidiana detrás de las estadísticas económicas. Para miles de hogares, la discusión sobre salarios, precios y consumo no ocurre en una planilla: aparece cuando el dinero se termina antes de tiempo y la comida, la salud o los servicios todavía tienen que pagarse.