La provincia desplegó durante el fin de semana una muestra de sus destinos, gastronomía y propuestas turísticas en la Feria Internacional de Turismo. La agenda combinó promoción, experiencias y negocios para mostrar una oferta que busca atraer visitantes durante todo el año.
Hay lugares que se explican con una foto. Neuquén necesita varias. Un lago entre montañas, un bosque de pehuenes, una mesa con productos regionales, las aguas termales de Copahue, una trucha, una copa de vino o la sensación de deslizarse por la nieve pueden contar una parte de la provincia, pero difícilmente alcancen para contarla completa.
Esa diversidad fue la que Neuquén llevó durante el fin de semana a La Rural de Buenos Aires, donde se desarrolla la Feria Internacional de Turismo 2026, uno de los principales encuentros del sector en América Latina. Durante sus dos primeras jornadas, la provincia presentó destinos, sabores, experiencias y productos regionales ante miles de visitantes que recorrieron la feria.
La propuesta no quedó limitada a los clásicos folletos turísticos. Hubo cocina en vivo, degustaciones, demostraciones vinculadas con el termalismo, presentaciones de localidades, actividades relacionadas con la pesca y hasta un simulador de realidad virtual que permitió experimentar el esquí desde Buenos Aires.
La gastronomía ocupó un lugar destacado. Sobre el escenario del Ente Patagonia se presentaron platos elaborados con productos asociados a la identidad neuquina, entre ellos trucha, chivo, ñaco, piñón y rosa mosqueta. También hubo preparaciones vinculadas con las Termas de Copahue y una presentación del Festival Nacional del Chef Patagónico.
La apuesta tiene una lógica que va más allá del plato. La gastronomía funciona cada vez más como una puerta de entrada a los territorios: permite conocer una región a través de sus productos, sus productores y sus formas de cocinar. En el caso neuquino, el desafío consiste en convertir esa identidad culinaria en parte estable de la experiencia turística y no solamente en una muestra de feria.
Los destinos también tuvieron protagonismo. Aluminé presentó sus paisajes de lagos, ríos y bosques de pehuenes; Junín de los Andes llevó propuestas vinculadas con la pesca deportiva y las actividades de verano; y Villa Pehuenia-Moquehue mostró una oferta asociada a los lagos, las araucarias y el turismo de naturaleza.
A pocos metros, la Ruta de los Siete Lagos reunió a San Martín de los Andes, Villa La Angostura y Villa Traful en un espacio compartido. Allí convivieron gastronomía, productos regionales, información turística, sorteos y tecnología. El simulador de esquí fue una de las formas de acercar la cordillera a un público que, al menos por unos minutos, pudo cambiar el ruido de Buenos Aires por una montaña virtual.
También estuvieron presentes los vinos, aceites, chocolates, dulces regionales y otros productos neuquinos. El termalismo tuvo su propio espacio con demostraciones vinculadas a Copahue, una manera de trasladar parte de esa experiencia al centro de la feria.
Pero detrás de las degustaciones y las imágenes de paisajes existe otra dimensión menos visible y posiblemente más importante: el turismo también es una actividad económica que involucra a prestadores, trabajadores, productores, gastronómicos, hoteleros y pequeñas empresas distribuidas por todo el territorio.
Por eso, la participación neuquina en la FIT no termina en la promoción frente al público. Las jornadas profesionales de la feria incorporan reuniones de negocios, capacitaciones y encuentros con operadores turísticos y agencias de viajes. Neuquén participa por tercer año consecutivo de las rondas comerciales, esta vez con 20 empresas vinculadas a distintos destinos de la provincia.
La lista muestra también una característica central del turismo neuquino: su diversidad territorial. Villa La Angostura, Villa Traful, Junín de los Andes, San Martín de los Andes, Caviahue-Copahue, Villa Pehuenia-Moquehue, Neuquén capital y Plottier forman parte de una oferta que no se concentra en un único paisaje ni en una sola temporada.
Ese punto es especialmente relevante para una provincia que busca fortalecer el turismo durante todo el año. La nieve puede ser una postal poderosa, pero no alcanza por sí sola. La pesca, los lagos, el termalismo, la gastronomía, los bosques, las actividades de verano, el turismo religioso y las experiencias de naturaleza permiten construir una agenda más amplia y distribuir el movimiento turístico entre distintas regiones.
En la FIT, Neuquén no sólo mostró lugares para visitar. Intentó contar una forma de recorrer la provincia: con el paisaje como protagonista, pero también con la comida, la cultura local y las experiencias que convierten un destino en algo más que una fotografía.
Ahora empieza la parte menos vistosa y más decisiva: transformar el interés generado en Buenos Aires en visitantes que efectivamente lleguen a la provincia, permanezcan más tiempo, recorran distintas localidades y generen movimiento económico en sus comunidades.
Porque una feria puede despertar las ganas de viajar. El verdadero desafío comienza cuando se apagan las luces del stand y alguien, en algún lugar, decide abrir el mapa y buscar el camino hacia Neuquén.