Del 20 al 22 de noviembre, la Ruta de los Siete Lagos volverá a reunir a ciclistas de distintos puntos del país y del mundo. La propuesta combina competencia, turismo y naturaleza, con recorridos que conectan San Martín de los Andes y Villa La Angostura.
Hay caminos que se miden en kilómetros y otros que permanecen en la memoria mucho después de haberlos recorrido. En la Patagonia neuquina, la Ruta de los Siete Lagos reúne ambas cosas: un desafío deportivo y un paisaje en el que los bosques, las montañas y el agua acompañan cada pedalada.
Del 20 al 22 de noviembre se realizará una nueva edición del Gran Fondo Siete Lagos, un encuentro que convoca a ciclistas de diferentes procedencias y propone descubrir la cordillera desde una perspectiva distinta. Durante tres jornadas, el deporte será el punto de partida de una experiencia que también involucra a las comunidades anfitrionas y a quienes llegan para acompañar a los participantes.
La actividad principal tendrá lugar el domingo 22 de noviembre, con una prueba de 110 kilómetros entre San Martín de los Andes y Villa La Angostura. Será el momento central de una competencia que exige preparación física, constancia y capacidad para afrontar un recorrido de larga distancia en un entorno montañoso.
El programa comenzará el sábado 21 con una contrarreloj individual de seis kilómetros, una modalidad en la que cada ciclista busca completar el circuito en el menor tiempo posible. La combinación de pruebas permite que el encuentro tenga distintos ritmos y desafíos, tanto para quienes buscan mejorar sus marcas como para quienes quieren vivir la experiencia de competir en uno de los corredores paisajísticos más conocidos de Neuquén.
La propuesta incluye modalidades de ruta, mountain bike y bicicletas eléctricas, además de una categoría para bicicletas adaptadas. También habrá una actividad recreativa destinada a chicos y chicas de entre cuatro y doce años, el Gran Fondo Kids, que incorpora a las infancias a una celebración deportiva pensada para distintas edades y posibilidades.
Cada participante llegará con una motivación propia. Para algunos, la meta será completar por primera vez una distancia exigente; para otros, medir su rendimiento o superar un objetivo personal. También habrá quienes encuentren en el recorrido una oportunidad para disfrutar del ciclismo sin reducir la experiencia a los tiempos y las clasificaciones.
Esa diversidad es parte del atractivo del Gran Fondo. Aunque la competencia ocupa un lugar central, el encuentro reúne a familias, equipos de apoyo y visitantes que acompañan desde distintos puntos del camino. La actividad se extiende así más allá de la bicicleta y se convierte en un acontecimiento que conecta deporte, recreación y turismo.
La Ruta de los Siete Lagos ofrece un escenario particular para esa combinación. El recorrido atraviesa una región donde los espejos de agua, los bosques andinos y las montañas forman parte de la experiencia cotidiana de quienes viven allí y del asombro de quienes llegan por primera vez. En ese contexto, pedalear implica también descubrir el territorio a una velocidad que permite observar detalles que muchas veces pasan inadvertidos desde un vehículo.
La llegada de competidores y acompañantes puede generar movimiento en los servicios turísticos, la gastronomía, el alojamiento y el comercio de las localidades involucradas. Los eventos deportivos de este tipo ofrecen una oportunidad para ampliar la actividad más allá de los períodos tradicionales de mayor demanda, aunque su impacto depende de la cantidad de visitantes, el tiempo de permanencia y la distribución del consumo entre los prestadores locales.
Para San Martín de los Andes y Villa La Angostura, el desafío consiste en aprovechar esa convocatoria para fortalecer una propuesta turística que tiene en la naturaleza uno de sus principales atractivos. La competencia puede funcionar como una puerta de entrada para que los visitantes conozcan otros recorridos, actividades y servicios de la región.
Pero el paisaje que hace posible esa experiencia también requiere cuidados. El crecimiento del turismo en ambientes naturales plantea la necesidad de reducir los residuos, limitar el impacto de las actividades y promover prácticas responsables entre organizadores, participantes y visitantes. En ese sentido, la sustentabilidad forma parte de los desafíos que acompañan al evento, con iniciativas orientadas a disminuir los desechos y la huella de carbono.
La preservación del entorno no es un aspecto separado de la propuesta turística. Es una condición para que estos espacios puedan seguir recibiendo visitantes sin perder aquello que los vuelve especiales. La experiencia deportiva adquiere otro valor cuando el disfrute del paisaje se combina con el compromiso de protegerlo.
El Gran Fondo Siete Lagos vuelve así a poner en relación dos dimensiones de la Patagonia: su capacidad para convocar a quienes buscan desafíos físicos y la riqueza natural que convierte a la región en un destino reconocido. Entre la largada y la llegada habrá esfuerzo, entrenamiento y kilómetros de ruta, pero también tiempo para compartir y conocer un territorio que se descubre de otra manera sobre dos ruedas.
Las inscripciones para la edición 2026 se realizan a través del sitio oficial del evento, donde también se puede consultar la información sobre recorridos y cronograma.
En noviembre, cada ciclista tendrá su propia meta. Sin embargo, el recorrido será compartido: una oportunidad para encontrarse con otros, poner a prueba la preparación y atravesar algunos de los paisajes más representativos de Neuquén. Porque en la Ruta de los Siete Lagos, el desafío no termina al cruzar la línea de llegada; también queda en los recuerdos que acompañan el regreso.