La bodega Patritti, ubicada en San Patricio del Chañar, recibió la distinción regional en la 12ª edición de The Winemakers 2026. El reconocimiento fue para Primogénito Sangre Azul Merlot 2024, seleccionado mediante una evaluación a ciegas realizada por enólogos de todo el país.
La vitivinicultura neuquina sumó un nuevo reconocimiento nacional. La bodega Patritti, ubicada en San Patricio del Chañar, obtuvo el premio al Mejor Vino de la Región Patagonia durante la 12ª edición de The Winemakers 2026, un encuentro que reúne a profesionales de la industria para evaluar y distinguir las etiquetas producidas en distintas regiones argentinas.
El vino reconocido fue Primogénito Sangre Azul Merlot 2024, una de las etiquetas de la bodega neuquina. La distinción fue recibida por Nicolás Navío, enólogo del establecimiento, durante la ceremonia realizada en Mendoza. El resultado vuelve a poner en primer plano el desarrollo vitivinícola de Neuquén y el trabajo de quienes encontraron en las condiciones particulares de la Patagonia una oportunidad para producir vinos con identidad propia.
El certamen tiene una característica que lo diferencia de otros concursos: los jurados son los propios enólogos, que degustan a ciegas los vinos de sus colegas. Las etiquetas se presentan sin identificación, de manera que la evaluación se concentra en sus cualidades, expresión y características. La modalidad convierte al reconocimiento en una distinción entre profesionales que conocen de cerca los desafíos técnicos de la elaboración.
En esta edición participaron representantes de bodegas de distintos puntos del país. Además de los premios generales, el concurso incorporó distinciones regionales para reconocer la diversidad de las zonas productoras. En ese marco, el vino de Patritti se destacó dentro de la categoría Patagonia, una región que continúa ampliando su presencia en el mapa vitivinícola argentino.
La historia de la bodega también refleja una apuesta personal por desarrollar un proyecto productivo en el norte neuquino. Su fundador, Rubén Patritti, llegó a la vitivinicultura después de una trayectoria profesional en la industria petrolera. Tras estudiar Ingeniería en Petróleo y trabajar durante años en ese sector, decidió dedicar una nueva etapa de su vida al cultivo de viñedos y a la elaboración de vinos.
El establecimiento se encuentra en Picada 1 Norte, kilómetro 4,5, en San Patricio del Chañar, localidad que se consolidó como uno de los principales polos vitivinícolas de Neuquén. Allí, las condiciones del territorio tienen un papel central en la producción: la amplitud térmica, los vientos intensos y los suelos pedregosos influyen en el desarrollo de las uvas y en las características de los vinos.
El clima patagónico presenta desafíos particulares para la actividad, pero también ofrece condiciones que los productores buscan convertir en una ventaja. Los días soleados, las noches frescas y la circulación constante de viento forman parte de un entorno que permite desarrollar varietales con perfiles diferenciados. En los viñedos de la región se cultivan variedades tintas como Malbec, Pinot Noir, Cabernet Sauvignon y Merlot, además de cepas blancas como Chardonnay, Sauvignon Blanc y Torrontés.
El reconocimiento a Primogénito Sangre Azul Merlot 2024 no representa solamente un logro para una etiqueta o una empresa. También contribuye a visibilizar el trabajo de un sector que genera actividad económica, empleo y nuevas oportunidades vinculadas con la producción y el turismo. La vitivinicultura neuquina construyó durante las últimas décadas una identidad propia, apoyada en inversiones, conocimiento técnico y una relación cada vez más estrecha entre el territorio y lo que se produce en él.
Desde la bodega celebraron el premio como una señal del camino recorrido y destacaron el objetivo de seguir proyectando los vinos patagónicos hacia nuevos mercados. Para una actividad que necesita consolidar su presencia y competir con regiones de larga tradición, las distinciones obtenidas en espacios nacionales funcionan como una vidriera y una oportunidad para ampliar su reconocimiento.
En Neuquén, el vino también forma parte de una transformación productiva más amplia. El desarrollo de bodegas, los recorridos enoturísticos y la gastronomía regional permiten diversificar una economía históricamente asociada a la energía. Cada proyecto que logra instalar sus productos fuera de la provincia suma una nueva dimensión a esa construcción.
El premio obtenido por Patritti confirma que la Patagonia tiene un lugar propio en la vitivinicultura argentina. Esta vez, la distinción llegó de la mano de un Merlot nacido en San Patricio del Chañar y elegido por quienes conocen el oficio desde adentro: los profesionales que hacen del vino una combinación de territorio, técnica y tiempo.