Equa Aluminé: una chacra familiar que transforma la naturaleza en una experiencia de turismo rural

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Virginia Duboscq y su familia convirtieron una historia de 25 años ligada a la vida de campo en un emprendimiento que combina animales, cultivos, actividades recreativas y bienestar. La propuesta acaba de recibir la habilitación provincial y busca sumar nuevas experiencias a la oferta turística de Aluminé.

A pocos minutos del centro de Aluminé, entre árboles, flores y animales, una chacra familiar encontró una nueva manera de abrirse al mundo. Se llama Equa Aluminé y nació de una historia compartida durante décadas, pero también de una decisión: transformar un espacio construido alrededor de la vida rural en una experiencia turística que invite a detenerse, observar y recuperar el contacto con la naturaleza.

Al frente del proyecto está Virginia Duboscq, bióloga, quien impulsó la iniciativa junto a sus padres, Diana Carra y Darío Duboscq. También participan su pareja, Maxi Mezzalira, y sus hermanos, Valeria y Ramiro. La reciente habilitación del Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales como emprendimiento de turismo rural especializado en agroturismo representa un paso importante para consolidar el trabajo de toda la familia.

La historia de Equa comenzó mucho antes de que existiera ese nombre. Sus padres tienen la chacra desde hace aproximadamente 25 años y los caballos siempre formaron parte de la vida cotidiana del lugar. Hace una década, Virginia incorporó el cultivo de tulipanes y peonías, que fueron transformando el paisaje y sumando nuevos atractivos al establecimiento.

Después de vivir varios años fuera de Aluminé, regresó durante la pandemia. Su formación en biología, el vínculo con los animales y el interés por desarrollar actividades relacionadas con el bienestar personal fueron encontrando un punto de encuentro. Hace casi cuatro años comenzó a trabajar con propuestas de biodescodificación con caballos y surgió la necesidad de acondicionar un espacio adecuado para recibir personas. Aquella primera iniciativa fue creciendo hasta convertirse en un emprendimiento turístico.

Equa propone un recorrido por siete postas que permiten conocer distintas dimensiones de la chacra. Los visitantes pueden acercarse a las ovejas y las aves de corral, recorrer el invernadero, descubrir los cultivos de flores y conocer los espacios destinados al compostaje y al tratamiento de agua mediante un biofiltro. Los caballos ocupan un lugar central, aunque la experiencia no incluye montar: la propuesta se basa en la observación, el respeto y el acercamiento a los animales desde el conocimiento de sus comportamientos.

También hay actividades creativas y artesanales. Diana, además de participar en las tareas cotidianas del establecimiento, aporta sus propias creaciones y prepara meriendas caseras que se convirtieron en uno de los momentos más valorados por quienes visitan el lugar. La combinación de recorridos, encuentros con animales y espacios para compartir busca ofrecer algo distinto de una excursión tradicional.

La experiencia tiene una identidad que se construye alrededor de los pequeños detalles. No se trata solamente de mostrar una chacra, sino de invitar a conocer cómo funciona, qué tareas se desarrollan y de qué manera las personas pueden relacionarse con el entorno. La tranquilidad, el paisaje y la posibilidad de recorrer sin apuro forman parte de una propuesta que apunta a visitantes interesados en experiencias rurales y familiares.

Detrás de esa oferta existe un trabajo colectivo. Virginia, su mamá y su papá sostienen buena parte de la actividad diaria, mientras que Maxi acompaña especialmente el diseño de las experiencias y las ventas. Los hermanos, cuñados y sobrinos también colaboran cuando se necesitan tareas de mantenimiento o mejoras. Como ocurre en muchos emprendimientos familiares, el crecimiento depende de la organización cotidiana y de la participación de distintas generaciones.

La habilitación provincial constituye un reconocimiento formal y permite proyectar el desarrollo de la actividad dentro de un marco regulado. Para Virginia, contar con información, acompañamiento institucional y reglas claras resulta importante para planificar inversiones y organizar el crecimiento. También señaló que la infraestructura de la región es determinante: mejores caminos, servicios y conectividad pueden facilitar el acceso de visitantes y ampliar las oportunidades de los prestadores locales.

La iniciativa se incorpora a una oferta turística de Aluminé que no se limita a sus paisajes de montaña, ríos y bosques. El turismo rural abre otra puerta para conocer el territorio: la de las historias familiares, las actividades productivas y los espacios donde la relación con la naturaleza forma parte de la vida cotidiana.

En ese sentido, proyectos como Equa muestran el potencial de los pequeños prestadores para diversificar la economía local y generar propuestas con identidad propia. El desafío no pasa únicamente por atraer visitantes, sino también por sostener actividades durante distintas épocas del año y construir condiciones que permitan a los emprendimientos crecer sin perder su vínculo con el lugar.

Virginia imagina un futuro en el que más familias y grupos puedan conocer la chacra durante todo el año. Entre sus escenas preferidas aparecen los atardeceres, la luz anaranjada que atraviesa los árboles y los momentos compartidos con los caballos mientras el día termina. En esa imagen está, quizás, la esencia del proyecto: ofrecer un espacio donde el tiempo transcurra de otra manera.

Las visitas se realizan con reserva previa. Quienes quieran conocer la propuesta pueden comunicarse por WhatsApp al 2944213170 o a través de Instagram en la cuenta @equa.aluminé.