Un nuevo ciberataque ruso ha puesto en jaque a miles de ordenadores de empresas y organismos oficiales estadounidenses, según ha revelado Microsoft este lunes en una entrada publicada en el blog de la compañía. Se trata, según escribe Tom Burt, su vicepresidente para asuntos de seguridad, de una campaña de “la agencia rusa Nobelium”. Es el mismo grupo de piratas “que estuvo tras el incidente de SolarWinds en [la primavera de] 2020, y que el Gobierno de Estados Unidos y otros han identificado como parte del SVR [Servicio de Inteligencia Exterior ruso]”.
La ofensiva llega a los siete meses de que el presidente Joe Biden anunciara en abril sanciones a Moscú por su responsabilidad en varios episodios de este tipo, y tan solo dos semanas después de que organizara un encuentro con 30 países y la Unión Europea para tratar temas de ciberseguridad, al que no estaba invitado Rusia. La ausencia se debió a que, según explicó una alta funcionaria de la Casa Blanca, existen foros bilaterales en los que se están tratando “de una manera franca y directa” estos asuntos. A juzgar por las últimas noticias, la franqueza no está dando los frutos deseados.
El ataque entra en la categoría del espionaje (en busca de secretos industriales o farmacéuticos) y no en la del sabotaje, patrón que se ha repetido en varias de las campañas más sonadas de los dos últimos años, que han causado pérdidas millonarias a empresas estadounidenses y han afectado a los suministros de petróleo o de carne. En ese tipo de operaciones, los hackers emplean la técnica del ransomware, un software malicioso que secuestra un sistema informático y encripta los datos hasta que se pague un rescate, habitualmente en criptomoneda.
Sanciones a Moscú
Washington impuso el 15 de abril duras sanciones a Rusia por, entre otros motivos, haber interferido en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2020. Biden dijo entonces que informó a su homólogo ruso en una conversación telefónica “respetuosa y sincera”. “He sido claro con el presidente [Vladímir] Putin. Estados Unidos podría haber ido más allá, pero hemos decidido no hacerlo. Pero si Rusia da un paso más en su injerencia, estamos preparados para responder”. Moscú respondió con una amenaza de medidas contundentes.
El último ciberataque tiene como principal objetivo la cadena de suministro tecnológica, esas empresas que adaptan los servicios de Microsoft de almacenaje de datos en la nube para que puedan usarlos los consumidores finales, ya sean compañías comerciales u organizaciones académicas. En la jerga se las conoce como “revendedores”. Y ese es uno de los puntos más débiles del sistema. Si bien hay instituciones como la CIA que confían en ese tipo de mantenimiento de sus datos con compañías como Amazon, cuando esa tecnología se subcontrata la seguridad puede verse seriamente afectada.
Fuente: Elpais.com
