Caída del 11,9% en la industria pyme: Alerta en el sector manufacturero

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El Índice de Producción Industrial Pyme (IPIP) revela una preocupante disminución del 11,9% en la actividad fabril durante marzo, con consecuencias que reflejan la gravedad de la situación para las empresas del segmento.

El sector industrial pyme enfrenta una dura realidad marcada por una caída del 11,9% en su producción durante el mes de marzo, según los datos recopilados por el Índice de Producción Industrial Pyme (IPIP) elaborado por CAME. Este descenso representa un cuarto mes consecutivo de retroceso y refleja la urgencia de tomar medidas para revertir la tendencia negativa.

El informe, basado en una muestra de 413 industrias pyme a nivel federal, también revela una baja acumulada del 19,1% en la producción industrial durante el primer trimestre del año, en comparación con el mismo período del año anterior.

La situación se agrava al observar un retroceso del 3,4% en la comparación mensual desestacionalizada, lo que subraya la gravedad de la coyuntura actual.

Las empresas relevadas operaron en marzo con apenas el 70% de su capacidad instalada, lo que representa un descenso del 0,8% respecto al mes anterior. Esto ha llevado a sectores con altos niveles de stock a enfrentarse a decisiones difíciles, como continuar la producción para evitar despidos o detenerla por completo.

En cuanto a la situación sectorial, cinco de los seis rubros manufactureros del segmento pyme experimentaron fuertes caídas en la comparación anual. Destacan sectores como «Papel e Impresiones» (-27,4%) y «Químicos y plásticos» (-20,7%), mientras que «Textil e indumentaria» fue el único en registrar un aumento del 10,9%.

Las empresas consultadas expresaron preocupación por el impacto económico, con aumentos de costos y márgenes cada vez más reducidos. Algunas han tenido que reducir horas de trabajo y personal debido a la falta de demanda, mientras que otras enfrentan dificultades para conseguir insumos y cancelar deudas en el exterior.

En este contexto, las expectativas de recuperación se mantienen frágiles, con la esperanza puesta en medidas gubernamentales que impulsen el consumo interno y alivien la presión sobre las empresas. Sin embargo, la incertidumbre persiste en un panorama donde la rentabilidad se ve amenazada por una combinación de costos crecientes y ventas decrecientes.