Empresarios del sector de la construcción alertan sobre una situación gravísima durante la convención anual de Camarco, marcada por despidos masivos, cierres de empresas y una deuda millonaria sin saldar.
La convención anual de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco) se convirtió en un escenario de urgencia para el sector, que enfrenta una profunda crisis con cifras alarmantes: más de 100 mil despidos y un desplome del 19,7% en la actividad, superando ampliamente la caída del 5,1% del PBI en el primer trimestre.
Gustavo Weiss, presidente de Camarco, describió la situación como gravísima, enfatizando que el sector ha sido duramente golpeado por el ajuste fiscal y la recesión económica. La paralización casi total de la obra pública y el aumento de costos en dólares para la construcción privada han exacerbado la crisis, llevando al cierre de numerosas empresas y a la convocatoria de acreedores en todos los niveles del sector.
El punto álgido de la convención fue la discusión sobre una deuda acumulada de aproximadamente $400.000 millones en certificados de obra, pagaderos desde septiembre del año pasado, que aún no han sido abonados. Weiss advirtió sobre las implicancias de esta deuda para la estabilidad del sector y la posibilidad de litigios legales si no se resuelve prontamente.
Los empresarios del sector reclaman una solución inmediata por parte del Gobierno, sugiriendo la posibilidad de un esquema similar al utilizado con el sector energético, que incluyó bonos de pago a largo plazo. Sin embargo, hasta el momento no se ha presentado una propuesta concreta al respecto.
Además, se plantean dos vías para una potencial recuperación: proyectos de infraestructura con financiamiento internacional y el traspaso de obras del gobierno nacional a las provincias. Ambas opciones buscan descentralizar el financiamiento y reactivar la actividad constructora en un contexto de crisis prolongada.
La construcción enfrenta un panorama desafiante con perspectivas inciertas sobre el futuro cercano, dependiendo crucialmente de decisiones políticas y económicas que puedan aliviar la presión financiera y reactivar el sector a corto plazo.