
A pesar de las mejoras en la producción y exportación, el consumo de carne vacuna en Argentina continúa en declive, alcanzando niveles históricamente bajos en las últimas tres décadas.
A pesar de una leve mejora en la producción y la exportación de carne vacuna en Argentina, el consumo interno sigue en picada, llegando a mínimos no vistos en los últimos 30 años. Según un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), la faena de ganado vacuno en el primer cuatrimestre de este año cayó un 17,5% en comparación con el mismo período de 2023. .
A pesar de los aumentos moderados en los precios de la carne vacuna, que se sitúan por debajo de la inflación general, la demanda interna sigue disminuyendo. Esto se refleja en el bajo consumo aparente de carne vacuna, que se estima en 663,4 mil toneladas en el primer cuatrimestre de 2024, marcando un descenso del 17,5% respecto al año anterior.
La producción de carne de novillito, novillo, vaquillona y ternera ha experimentado aumentos de precios, pero estos se mantienen contenidos en comparación con otros productos alimenticios. Sin embargo, la disminución en el consumo se atribuye a los sacudones previos en los precios de la carne y la presión sobre los salarios.
A pesar de que la exportación de carne vacuna ha aumentado, representando un 22,1% más que en el mismo período del año anterior, la mayor parte de la producción se destina al mercado externo. Esto ha llevado a una contracción significativa en el consumo aparente de carne vacuna por habitante, que ha descendido un 18,5% en comparación con el año anterior.
Estos datos reflejan un panorama sombrío para la industria de la carne en Argentina, donde factores como la sequía y la menor producción de terneros han contribuido a una disminución en la oferta interna, mientras que la demanda sigue disminuyendo a medida que los precios continúan aumentando.