El coronel Tereso quedó al frente de la reorganización de la Quinta de Olivos

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Fernando Tereso, segundo jefe de la Casa Militar, tendrá un papel central en el traspaso de la administración de la residencia presidencial al ámbito militar, luego de la disolución de la estructura civil que manejaba el lugar.

La Quinta de Olivos atraviesa una reorganización que modificó el esquema con el que venía funcionando la residencia presidencial. El Gobierno disolvió la Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos y transfirió sus funciones a la Casa Militar, que quedó a cargo de avanzar con el nuevo modelo de administración.

Dentro de esa estructura, el coronel Fernando Alberto Tereso aparece como una de las figuras encargadas de llevar adelante los cambios. Es el segundo jefe de la Casa Militar, un cargo que ocupa desde abril de 2024, cuando fue designado junto al entonces coronel mayor Sebastián Ibáñez, actual jefe del organismo.

Tereso es oficial de Caballería y tiene una trayectoria vinculada a distintas funciones dentro del Ejército. Antes de llegar a la Casa Militar fue jefe del Regimiento de Caballería de Exploración 3 de Esquel y también se desempeñó como segundo jefe del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín. Además, tuvo funciones vinculadas con la comunicación institucional del Ejército.

La transformación de Olivos contempla el reemplazo progresivo de parte del personal civil que trabajaba en la residencia por integrantes de las Fuerzas Armadas. La Casa Militar dispone de un plazo de 60 días para completar el proceso, de acuerdo con la información difundida sobre la reorganización.

El cambio alcanza incluso a tareas cotidianas de la residencia. La nueva estructura prevé que funciones como la cocina, la jardinería y la peluquería queden bajo la órbita de personal militar, en lugar de continuar con el esquema civil anterior. La medida generó inquietud dentro de sectores de las Fuerzas Armadas por el tipo de tareas que deberán asumir.

La decisión llegó después de una serie de cuestionamientos alrededor de la administración de la Quinta. Entre los episodios que quedaron bajo atención pública aparece una compra de carne por más de 500 millones de pesos y otras contrataciones relacionadas con el mantenimiento y funcionamiento de la residencia. Algunas de esas cuestiones fueron denunciadas ante la Justicia y todavía forman parte de investigaciones en curso.

La salida de María Belén Agudiez de la Subsecretaría de Planificación General también se produjo en este contexto. Su renuncia fue oficializada mientras avanzaba la reorganización de Olivos y después de que distintos cuestionamientos pusieran bajo la lupa la gestión de la residencia presidencial.

La Casa Militar quedó así con una responsabilidad que excede sus funciones tradicionales de seguridad y ceremonial. Además de custodiar al Presidente, deberá conducir durante esta etapa la transición administrativa de un espacio que requiere personal permanente para tareas muy diversas.

El caso de Tereso también vuelve a mostrar cómo las Fuerzas Armadas comenzaron a ocupar nuevos espacios dentro de la estructura de la Presidencia. Su designación como segundo jefe de la Casa Militar fue establecida por decreto en 2024, y ahora su rol adquiere mayor relevancia a partir de la transferencia de la gestión de Olivos.

La reorganización todavía está en marcha y tendrá que definirse cómo quedará conformada la estructura definitiva de la residencia. Mientras tanto, Tereso quedó en el centro de una transición que busca modificar el funcionamiento cotidiano de Olivos y que abre un debate sobre hasta dónde debe llegar la participación militar en tareas que históricamente estuvieron en manos de personal civil.