Figueroa busca que Vaca Muerta sea el motor de una Neuquén que mire más allá del petróleo

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En el Neuquén Day 2026, el gobernador defendió la atracción de inversiones y el RIGI como herramientas para acelerar el desarrollo de Vaca Muerta, pero planteó que los recursos hidrocarburíferos deben financiar una transformación más amplia: infraestructura, educación, turismo, producción y nuevas fuentes de energía.

Neuquén quiere aprovechar el momento extraordinario que atraviesa su economía sin repetir una vieja historia argentina: tener un recurso abundante, explotarlo durante décadas y descubrir demasiado tarde que la riqueza no alcanzó para transformar la estructura productiva.

Ese fue uno de los ejes del discurso de Rolando Figueroa durante el Neuquén Day 2026, un encuentro realizado este lunes en Buenos Aires ante empresarios, inversores, representantes diplomáticos y referentes de distintos sectores económicos. El gobernador presentó a la provincia como un territorio que busca atraer capitales, acelerar la producción de Vaca Muerta y, al mismo tiempo, construir una economía menos dependiente de los hidrocarburos.

La frase elegida para resumir esa estrategia fue directa: “Ya iniciamos la transformación de Neuquén”. Detrás de esa definición aparece una idea que el gobierno provincial viene repitiendo: Vaca Muerta es una oportunidad extraordinaria, pero no debería convertirse en una nueva versión de la dependencia petrolera.

Figueroa cuestionó, de hecho, la mirada que reduce el crecimiento neuquino a la existencia del yacimiento. Recordó que Vaca Muerta es una formación ubicada a unos 3.000 metros de profundidad y sostuvo que disponer del recurso es apenas una condición inicial. Para convertirlo en producción industrial hacen falta infraestructura, inversiones, trabajadores, rutas, energía y una política capaz de acompañar ese proceso.

En ese esquema, el gobernador volvió a defender el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, conocido como RIGI. Según planteó, el régimen permite mejorar las condiciones de competitividad y atraer proyectos que requieren grandes desembolsos de capital. También recordó que Neuquén reclamó que el upstream de petróleo y gas quedara incluido entre las actividades alcanzadas por los beneficios.

La discusión sobre el RIGI excede, sin embargo, la letra de una norma tributaria. En el fondo aparece una pregunta más grande: cuánto debe resignar el Estado para atraer inversiones y cuánto de esa inversión termina convirtiéndose en desarrollo local.

La respuesta de Figueroa busca apoyarse en la utilización de los recursos que genera la actividad hidrocarburífera. El gobernador explicó que, según sus números, Neuquén recibe alrededor del 13% del valor de un barril de petróleo exportado sin RIGI y sostuvo que esos recursos deben transformarse rápidamente en infraestructura y políticas que permitan sostener el crecimiento.

Ahí aparece uno de los puntos más interesantes de su planteo: la idea de aprovechar una ventana temporal. El petróleo y el gas son recursos finitos y la competencia internacional no espera. Para Figueroa, acelerar ahora la producción y las inversiones permite convertir recursos que podrían quedar bajo tierra durante años en capital destinado a modificar la economía provincial.

Pero la transformación que propone no termina en los pozos.

El turismo aparece como una de las principales apuestas para ampliar la matriz productiva. El gobierno provincial sostiene que las inversiones en infraestructura vial y conectividad son necesarias para que Neuquén pueda aprovechar sus paisajes y destinos turísticos con mayor escala.

También ocupa un lugar central la educación. Figueroa destacó la construcción proyectada de 100.000 metros cuadrados de escuelas y el programa de becas Gregorio Álvarez, que actualmente alcanza, según informó, a unos 20.000 estudiantes. La intención es que la renta extraordinaria de Vaca Muerta no quede limitada a obras visibles, sino que también se convierta en capital humano.

El otro proyecto ambicioso está relacionado con la producción agropecuaria. La provincia trabaja en iniciativas para ampliar la superficie bajo riego en el Valle del Limay y, según anunció el gobernador, avanzar también sobre sectores vinculados a Vaca Muerta. La idea es que territorios asociados principalmente al petróleo puedan sumar actividades como producción de forraje, flores y ganadería.

La propuesta tiene algo de paradoja: utilizar los ingresos provenientes de los hidrocarburos para construir actividades que, con el tiempo, permitan depender menos de ellos.

A eso se suma la apuesta por nuevas fuentes de energía. Figueroa mencionó proyectos vinculados con generación eólica, solar y térmica, con la intención de posicionar a Neuquén no solamente como una potencia hidrocarburífera, sino también como un actor relevante en la transición energética.

El desafío es enorme. Transformar una economía mientras atraviesa un período de fuerte expansión petrolera exige administrar bien los tiempos y evitar que la abundancia se convierta en comodidad. También requiere que las inversiones tengan efectos concretos sobre la vida cotidiana: mejores rutas, escuelas, conectividad, empleo, servicios públicos y oportunidades fuera de los grandes centros urbanos.

En ese punto, la discusión sobre Neuquén adquiere una dimensión nacional. Vaca Muerta ya no es solamente un asunto provincial. Su producción tiene impacto sobre las exportaciones, la generación de divisas y la matriz energética argentina.

Figueroa busca que esa importancia se traduzca también en mayor capacidad de decisión para Neuquén. Su mensaje ante inversores fue, en definitiva, una invitación a mirar la provincia como algo más que una reserva de petróleo y gas.

La verdadera transformación no consistirá en sacar más recursos del subsuelo. Consistirá en decidir qué se hace con la riqueza mientras está disponible.

Porque el desafío para Neuquén no es simplemente aprovechar Vaca Muerta. Es conseguir que, cuando la historia energética del país cambie de capítulo, la provincia tenga algo mucho más duradero que un recuerdo de lo que alguna vez estuvo debajo de sus pies.