El delantero argentino marcó en el empate 1 a 1 frente al Stuttgart por la Champions League y volvió a festejar con la camiseta del conjunto madrileño después de 174 días sin convertir.
Julián Álvarez volvió a encontrarse con el gol en un momento importante de la temporada. El delantero de la Selección Argentina convirtió este martes en el empate 1 a 1 del Atlético de Madrid ante el Stuttgart, por la Champions League, y puso fin a una sequía que se extendía desde fines de abril. Su tanto no alcanzó para darle la victoria al equipo de Diego Simeone, pero significó un alivio para el atacante, que buscaba recuperar la eficacia frente al arco.
El gol llegó apenas comenzado el segundo tiempo, cuando el Atlético necesitaba reaccionar después de una primera mitad complicada. Tras una jugada colectiva, Ademola Lookman envió un centro rasante desde la izquierda y Álvarez apareció en el área para conectar con su pierna menos hábil. El remate cruzado terminó en el fondo de la red y estableció el 1 a 1 parcial.
La última vez que la Araña había marcado para el conjunto español había sido el 29 de abril, también por la máxima competencia europea. En aquella oportunidad, convirtió frente al Arsenal en la ida de las semifinales. Desde entonces, pasaron 174 días hasta su nuevo festejo, un período atravesado por una lesión de tobillo, el Mundial 2026 con la Selección Argentina y un mercado de pases agitado por las versiones sobre su posible salida al Barcelona.
El regreso al gol también tiene una lectura particular si se observa únicamente la Liga española. Allí, Álvarez no convertía desde el 28 de febrero, cuando anotó en el triunfo por 1 a 0 frente al Oviedo. La diferencia entre ambas rachas responde a que, durante ese intervalo, el delantero sí había conseguido marcar en otras competiciones con el Atlético.
La falta de goles había empezado a ocupar un lugar central en las conversaciones alrededor del atacante, aunque sus aportes no se limitaron a las definiciones. En los últimos encuentros, Álvarez también participó en la elaboración de jugadas y sumó asistencias, como ocurrió en la victoria ante el Espanyol. Su capacidad para moverse, asociarse y generar espacios siguió siendo parte de su juego, incluso cuando el gol se hacía esperar.
El contexto tampoco fue sencillo. Durante el último mercado de pases, su posible salida rumbo al Barcelona alimentó una disputa que dejó marcas en la relación con parte de la hinchada del Atlético. La continuidad en el club madrileño no cerró automáticamente esa discusión y cada actuación del argentino quedó bajo una atención especial.
Por eso, el tanto ante el Stuttgart representó algo más que una cifra en el marcador. Para un delantero, volver a convertir puede ayudar a recuperar confianza y modificar la manera en que se atraviesan los partidos siguientes. Sin embargo, una sola conquista no resuelve por sí misma todos los interrogantes sobre el rendimiento ni garantiza una continuidad goleadora. La respuesta se construirá con el tiempo y con nuevas oportunidades.
El encuentro terminó igualado y el Atlético debió afrontar una parte importante del complemento con diez jugadores, tras la expulsión de Hjulmand. El equipo de Simeone pasó de buscar la remontada a defender el punto en un cierre exigente, mientras el Stuttgart intentaba aprovechar la superioridad numérica.
En ese escenario, el empate dejó sensaciones distintas. Para el Atlético, fue un resultado trabajado en condiciones adversas; para Álvarez, la confirmación de que la sequía había terminado. El delantero argentino volvió a marcar en Europa, precisamente en el torneo donde había anotado por última vez con su club.
Ahora, el desafío será transformar ese festejo en un punto de partida. La temporada todavía tiene mucho camino por delante y el Atlético necesita que sus atacantes encuentren regularidad. Para Álvarez, el gol ante el Stuttgart puede ser el primer paso para recuperar el ritmo goleador y dejar atrás un período en el que las ocasiones, las asistencias y el esfuerzo no siempre encontraron su recompensa en la red.