La confianza en Milei volvió a caer y el Gobierno atraviesa su peor momento desde que llegó al poder

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El Índice de Confianza en el Gobierno registró una nueva caída en mayo y acumuló seis meses consecutivos en retroceso. El deterioro golpea especialmente sobre la percepción de capacidad, honestidad y preocupación social dentro de la gestión libertaria.

El capital político de Javier Milei empezó a mostrar señales de desgaste cada vez más visibles.

Y ahora también aparecen en los números.

El Índice de Confianza en el Gobierno elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella volvió a caer durante mayo de 2026 y acumuló ya seis meses consecutivos en baja, consolidando el peor momento de imagen pública para la administración libertaria desde su llegada al poder.

El indicador se ubicó en 1,99 puntos sobre un máximo de cinco, con una caída mensual del 1,6% y un retroceso interanual de 18,6%. Según el informe, la tendencia negativa comenzó en diciembre de 2025 y desde entonces nunca logró revertirse.

La situación preocupa especialmente porque algunos de los componentes más sensibles del índice alcanzaron mínimos históricos dentro de la gestión Milei.

La categoría “Capacidad para resolver problemas” cayó a 2,36 puntos, el registro más bajo desde diciembre de 2023.

También retrocedieron con fuerza las percepciones vinculadas a “Honestidad” y “Preocupación por el interés general”, dos dimensiones que golpean directamente sobre la legitimidad política del oficialismo.

La caída ocurre en medio de un escenario bastante complejo para Casa Rosada.

Internas permanentes.

Conflictos sociales.

Marchas universitarias.

Reclamos salariales.

Y una economía donde la desaceleración inflacionaria ya no alcanza para compensar la pérdida de poder adquisitivo en amplios sectores sociales.

El informe también dejó expuestas diferencias generacionales y de género bastante marcadas.

La confianza cayó especialmente entre mujeres y personas de entre 30 y 49 años, mientras que el respaldo se mantuvo relativamente más estable entre jóvenes y mayores de 50.

Geográficamente, el interior del país sigue mostrando niveles de apoyo más altos que el AMBA, aunque todas las regiones registraron deterioro durante los últimos meses.

El dato además empieza a encender alarmas políticas dentro del propio oficialismo.

Porque Milei construyó buena parte de su fortaleza pública alrededor de la idea de liderazgo eficaz, honestidad antisistema y capacidad de ruptura con la “casta”.

Y justamente esas dimensiones aparecen hoy entre las más erosionadas.

Aun así, el Gobierno todavía mantiene niveles de confianza superiores a los que tuvieron Alberto Fernández o Cristina Kirchner en períodos equivalentes de gestión, aunque ya por debajo de Mauricio Macri en el mismo tramo presidencial.

La discusión deja una señal bastante clara sobre el nuevo clima político argentino.

El respaldo social al ajuste parece empezar a mostrar límites más visibles cuando la estabilidad económica tarda en traducirse en mejoras concretas para la vida cotidiana.

Porque una sociedad puede tolerar sacrificios durante un tiempo.

Pero tarde o temprano necesita percibir algún horizonte más allá del propio esfuerzo.