El dólar libre alcanzó los $1.330 este lunes, acumulando un incremento del 30% en dos meses. La demanda de divisas se intensificó por la cobertura ante feriados, el pago del aguinaldo, y la proximidad de las vacaciones, superando ampliamente la inflación y las tasas de interés.
El dólar libre en Argentina volvió a romper récords este lunes, llegando a los $1.330 para la venta. Este aumento, que representa una ganancia del 30% en los últimos dos meses, ha superado significativamente la inflación y las tasas de interés de referencia del Banco Central. El alza del dólar informal no se detiene y parece haber acelerado su ritmo a pesar de las recientes noticias positivas en el plano macroeconómico, como la aprobación de la Ley de Bases y un paquete fiscal, además de una ligera desaceleración de la inflación en mayo.
La cotización del dólar blue, que se incrementó $315 o 31% desde los $1.015 que marcaba a mediados de abril, responde a varios factores. Primero, la cercanía de una semana con múltiples feriados locales y en Estados Unidos, lo que llevó a muchos inversores a buscar cobertura en divisas ante la expectativa de menor actividad financiera y una mayor demanda acumulada al regreso de los feriados. Esta dinámica impulsó una mayor demanda de dólares justo cuando los mercados reabrieron.
Segundo, el pago del medio aguinaldo, que suele generar un incremento en la demanda de divisas en un mercado cambiario ya de por sí reducido, amplificó la presión sobre la oferta y disparó el precio del dólar. Tercero, la proximidad de las vacaciones de invierno también ha sido un motor estacional para la demanda de dólares, especialmente por parte de sectores de altos ingresos que planean viajes al exterior y buscan asegurar divisas ante un eventual exceso de pesos.
Cuarto, el incremento sostenido del dólar libre por encima de la inflación indica que hay factores subyacentes más profundos en juego. Una razón clave es el atraso relativo del valor del dólar en comparación con otros bienes y servicios que han aumentado mucho más. En lo que va del año, el dólar libre ha subido un 29,9%, mientras que la inflación acumulada ha sido del 71,2% entre enero y mayo. Este retraso en el ajuste del tipo de cambio hace que el dólar se perciba como un activo más barato y atractivo para los ahorristas, especialmente en un contexto donde el crawling peg del tipo de cambio oficial solo ha aumentado un 12,2%.
Finalmente, las tasas de interés negativas juegan un papel crucial. A pesar de una tasa de interés mínima mensual del 4,25% a 90 días en la última licitación de Letras del Tesoro, el ajuste de la tasa de referencia del Banco Central en mayo ha dejado la tasa de los plazos fijos en un 30% anual, equivalente a un 2,5% mensual. Esta tasa es insuficiente para compensar la inflación proyectada para los próximos meses, lo que desincentiva el ahorro en pesos y fomenta la dolarización de los ahorros.
Según un informe de GMA Capital, la política de tasas aún no refleja una verdadera tasa real positiva, ya que la inflación mensual esperada sigue siendo alta, con una proyección de 5,5% en junio y 4,5% en noviembre. Esto sugiere que los plazos fijos seguirán siendo una opción perdedora para los ahorristas, incentivando aún más la demanda de dólares.
La incertidumbre política y la dinámica de tasas también han contribuido al sell-off del peso, complicando aún más el panorama económico. Las dificultades del gobierno para avanzar con su agenda legislativa y el estancamiento de los préstamos en dólares desde mayo han reducido la oferta de divisas, lo que ha dejado al Banco Central sin margen para intervenir en el mercado cambiario.
La escalada del dólar libre en Argentina es el resultado de una combinación de factores estacionales, macroeconómicos y de política monetaria que han incrementado la demanda de divisas y han dejado al peso argentino en una posición cada vez más debilitada frente a la moneda estadounidense.