El arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi, cuestionó el discurso económico del Gobierno, puso en duda el impacto social de la reducción de la pobreza y defendió la justicia social. Sus declaraciones se conocen mientras avanza la preparación de la visita del papa León XIV a la Argentina.
A pocos meses de la llegada del papa León XIV a la Argentina, el arzobispo de Córdoba, monseñor Ángel Rossi, lanzó fuertes críticas contra el rumbo económico del Gobierno de Javier Milei y puso el foco en la distancia entre los indicadores macroeconómicos y la vida cotidiana.
Durante una conferencia de prensa en Córdoba, Rossi cuestionó la idea de que la mejora de algunos indicadores económicos sea suficiente para medir el bienestar de la población. “La macroeconomía no baja al plato”, planteó el arzobispo, al referirse a una economía que, según su mirada, todavía no logra traducirse en mejores condiciones para todos.
El religioso también puso en duda el discurso oficial sobre la reducción de la pobreza. Frente a los anuncios del Gobierno sobre millones de personas que habrían salido de esa situación, sostuvo que el problema central es saber dónde terminaron esas personas y advirtió que algunos podrían haber pasado a condiciones todavía más difíciles.
Las críticas alcanzaron también uno de los conceptos que más enfrentamientos generó entre la Iglesia y el Gobierno: la justicia social. Rossi rechazó la caracterización que hace Milei de esa idea y cuestionó que sea presentada como algo “inmoral” o “aberrante”.
El arzobispo cordobés también apuntó contra el tono del debate político. Cuestionó lo que definió como un “palabrerío” que puede resultar ofensivo y planteó la necesidad de recuperar una discusión pública menos atravesada por la confrontación y las descalificaciones.
Las declaraciones de Rossi no son nuevas en su contenido. El arzobispo ya había advertido sobre el impacto de las políticas económicas en el empleo, las pequeñas y medianas empresas y los sectores más vulnerables. Su mirada parte de una preocupación central de la Iglesia: que los resultados económicos puedan evaluarse también por sus consecuencias concretas sobre las personas.
El contexto en el que aparecen sus palabras no es menor. León XIV tiene previsto visitar la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre, en el marco de su viaje apostólico por Uruguay, Argentina y Perú. Durante su estadía, el Papa también llegará a Córdoba, donde Rossi será uno de los referentes eclesiásticos que participarán de las actividades.
El arzobispo ya había anticipado que el Pontífice conoce la realidad argentina y que no llegará al país con una mirada ingenua. Según Rossi, León XIV estará en condiciones de observar tanto las fortalezas como las dificultades sociales y políticas que atraviesa el país.
En ese sentido, el religioso destacó una continuidad entre León XIV y Francisco en cuestiones centrales para la Iglesia, como la paz, las migraciones y la crítica a las llamadas “economías inhumanas”. También consideró que el nuevo Papa puede contribuir a volver a colocar en el centro de la discusión a quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.
Las palabras de Rossi se suman a otros cuestionamientos recientes de referentes de la Iglesia hacia el Gobierno. Durante el último Tedeum en la Catedral Metropolitana, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, también había advertido sobre la intolerancia, los enfrentamientos y la crueldad hacia los sectores más débiles.
Así, la llegada de León XIV a la Argentina comienza a quedar rodeada por una discusión que excede lo estrictamente religioso. La visita del Papa tendrá una dimensión pastoral, pero también llegará en medio de un debate abierto sobre la economía, la pobreza, la justicia social y el lugar que ocupan los sectores más vulnerables en el proyecto de país que impulsa Milei.