La Organización de las Naciones Unidas reforzó su respuesta humanitaria frente a la emergencia provocada por los terremotos en Venezuela y anunció el envío de 10.000 bolsas mortuorias. La medida forma parte de un amplio operativo internacional que incluye miles de rescatistas, equipos especializados y asistencia para los miles de damnificados que dejó la tragedia.
La emergencia humanitaria en Venezuela continúa agravándose a medida que avanzan las tareas de búsqueda y rescate.
Ante la magnitud del desastre, la ONU acordó con las autoridades venezolanas el envío de 10.000 bolsas mortuorias para responder a las necesidades derivadas del elevado número de víctimas fatales. No obstante, el organismo aclaró que espera que la cifra definitiva de fallecidos sea inferior a esa cantidad y remarcó que la adquisición del material forma parte de la planificación habitual para este tipo de catástrofes.
El coordinador humanitario de la ONU en Venezuela informó que alrededor de 2.500 estructuras resultaron afectadas por los sismos, muchas de ellas con daños totales, mientras que continúan las evaluaciones sobre el impacto en viviendas, hospitales, escuelas e infraestructura pública.
En paralelo, la respuesta internacional sigue creciendo. Un total de 27 países desplegaron más de 40 equipos especializados de búsqueda y rescate, integrados por más de 2.000 rescatistas y unos 160 perros entrenados, que trabajan de manera ininterrumpida entre los escombros para localizar sobrevivientes. En las últimas horas, varios operativos permitieron rescatar con vida a personas que permanecían atrapadas desde el momento de los terremotos.
Las autoridades mantienen la prioridad puesta en las tareas de rescate, aunque reconocen que las posibilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen con el paso de los días. Al mismo tiempo, comenzaron a organizarse centros de asistencia para las familias que perdieron sus viviendas, donde se brinda atención médica, alimentos, agua potable, apoyo psicológico y otros servicios básicos.
El último balance oficial eleva a 1.719 el número de personas fallecidas y a más de 5.000 los heridos, mientras miles de familias permanecen desplazadas y buena parte de las zonas afectadas continúa bajo estado de emergencia. Además, las réplicas registradas desde el primer terremoto mantienen en alerta a las autoridades y dificultan las tareas de recuperación.