El descenso de la pobreza registrado durante los primeros meses del plan económico del Gobierno comenzó a mostrar señales de agotamiento. Un nuevo informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) detectó que, durante el primer trimestre de 2026, la pobreza volvió a aumentar, impulsada por la pérdida de poder adquisitivo, el deterioro del mercado laboral y el incremento del costo de las canastas básicas y las tarifas.
El estudio señala que, al comparar el tercer trimestre de 2025 con el primer trimestre de 2026 —una medición que evita el efecto del medio aguinaldo sobre los ingresos—, la pobreza pasó del 26,9% al 30%, mientras que la indigencia subió del 6% al 6,5%. Para los investigadores, estos datos muestran que el proceso de mejora observado durante 2024 y parte de 2025 comenzó a revertirse.
Entre las principales causas, la UCA destaca que los salarios dejaron de crecer por encima del costo de las canastas básicas. Durante el primer trimestre de 2026, la Canasta Básica Alimentaria aumentó un 11,6% y la Canasta Básica Total un 9,6%, mientras que los salarios avanzaron a un ritmo inferior, reduciendo nuevamente el poder de compra de los hogares.
El informe también advierte sobre el deterioro de la calidad del empleo. Aunque los niveles generales de ocupación se mantuvieron relativamente estables, crecieron la informalidad y la subocupación. Como consecuencia, uno de cada cinco trabajadores vive en un hogar pobre, reflejando que tener empleo ya no garantiza salir de la pobreza.
La situación afecta especialmente a niños y adolescentes. La pobreza infantil aumentó del 39,9% al 42,5% entre el tercer trimestre de 2025 y el primer trimestre de 2026, mientras que la indigencia también mostró un incremento entre los menores de edad, profundizando la vulnerabilidad de ese sector de la población.
Los investigadores sostienen que el efecto positivo generado por la desaceleración de la inflación ya no alcanza para mejorar las condiciones sociales si no está acompañado por una recuperación sostenida de los salarios, del empleo formal y de los ingresos de los hogares. En ese contexto, advierten que la reducción de la pobreza observada en los primeros meses del actual programa económico perdió impulso y dio paso a un escenario de estancamiento con señales de retroceso.