La Última Cena monumental que sorprende a quienes pasan por Cutral Co

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Una escultura de más de cinco metros de altura recrea en plena Ruta Nacional 22 uno de los episodios más reconocidos del cristianismo y se convirtió en una de las postales del turismo religioso neuquino.

A la vera de la Ruta Nacional 22, en Cutral Co, una escena que durante siglos fue representada en pinturas y templos encontró una versión de dimensiones poco habituales. Se trata de La Última Cena, una obra del escultor neuquino Aldo Beroisa que lleva al espacio abierto el momento en que Jesús comparte la mesa con sus doce apóstoles.

Las figuras superan los cinco metros de altura y están dispuestas alrededor de una mesa de 25 metros de largo. La escala transforma la escena en un verdadero monumento a cielo abierto, donde quienes llegan pueden recorrer la obra y observar desde distintos ángulos los gestos y expresiones de sus trece protagonistas.

La composición toma como referencia la célebre pintura de Leonardo da Vinci y recrea uno de los momentos centrales de la tradición cristiana: la institución de la Eucaristía y el anuncio de la traición de uno de los discípulos. Pero en Cutral Co la imagen deja de estar contenida en una pared y ocupa un espacio que puede recorrerse casi como si el visitante caminara dentro de la escena.

La escultura forma parte del corredor de turismo religioso de la ciudad, junto con el monumento a Cristo, el Vía Crucis y el monumento a Jaime de Nevares, primer obispo de Neuquén. El conjunto convirtió a Cutral Co en un punto particular dentro de la oferta turística provincial, donde la historia, el arte y la tradición religiosa se encuentran a escala monumental.

Cutral Co fue declarada Capital Provincial de los Monumentos mediante la Ley Provincial Nº 3445. En ese paisaje de grandes esculturas, La Última Cena suma una nueva postal y una propuesta que busca atraer tanto a quienes llegan por motivos religiosos como a quienes simplemente quieren descubrir una obra singular en medio del paisaje neuquino.