Lamelas faltó a Diputados y dejó sin respuestas el conflicto con CALF

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El embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, no asistió a la comisión de Asuntos Cooperativos de la Cámara de Diputados, donde había sido convocado para explicar las denuncias vinculadas con las presuntas presiones de la Embajada estadounidense a la cooperativa neuquina CALF por sus acuerdos con Huawei. La ausencia fue cuestionada por la oposición, mientras los diputados de La Libertad Avanza y sus principales aliados tampoco participaron del encuentro.

Peter Lamelas tenía una cita en el Congreso.

No fue.

El embajador de Estados Unidos había sido convocado por la Comisión de Asuntos Cooperativos de la Cámara de Diputados para brindar explicaciones sobre un episodio que puso en tensión a una cooperativa neuquina, la diplomacia estadounidense y una de las discusiones tecnológicas que atraviesan a Vaca Muerta: el vínculo comercial de CALF con la empresa china Huawei.

La comisión esperaba escuchar al diplomático después de que representantes de CALF expusieran ante los legisladores las advertencias que, según denunciaron, habían recibido en relación con sus negociaciones con Huawei.

El objetivo de la convocatoria era sencillo: que Lamelas pudiera explicar cuál había sido la posición de la representación estadounidense y responder las preguntas de los diputados.

Pero la silla destinada al embajador quedó vacía.

La ausencia, además, se produjo en un escenario político particular. Los diputados de La Libertad Avanza y sus principales aliados, entre ellos el PRO, tampoco participaron de la reunión. La oposición quedó así prácticamente sola frente a una convocatoria que buscaba obtener explicaciones sobre un episodio que involucra relaciones internacionales, intereses tecnológicos y una cooperativa de servicios públicos de Neuquén.

El caso había llegado al Congreso después de que integrantes de CALF denunciaran haber recibido mensajes relacionados con sus acuerdos comerciales con Huawei.

La cooperativa neuquina mantiene negociaciones con la compañía china y el episodio adquirió una dimensión mayor porque Estados Unidos considera estratégica la disputa tecnológica con China.

En ese contexto, las advertencias denunciadas por CALF despertaron interrogantes sobre hasta dónde puede llegar la presión de una potencia extranjera sobre una entidad argentina que toma decisiones comerciales dentro del país.

La cuestión no es menor.

Tampoco se trata solamente de Huawei.

En el fondo aparece una discusión sobre autonomía.

Una cooperativa puede decidir con quién contratar tecnología, qué proveedor utilizar y qué proyecto desarrollar dentro del marco de las leyes argentinas. Si un gobierno extranjero considera que esas decisiones pueden afectar sus intereses, puede expresar su posición diplomática.

Lo que queda por discutir es de qué manera lo hace.

Y, sobre todo, qué límites existen.

Por eso la comisión buscaba escuchar directamente a Lamelas.

La invitación no pretendía resolver por sí sola el conflicto, sino abrir un espacio institucional para conocer la versión del embajador y contrastarla con las denuncias realizadas por los representantes de CALF.

Ese espacio, finalmente, no ocurrió.

Desde la oposición cuestionaron duramente la ausencia.

El diputado neuquino Pablo Todero consideró que se perdió una oportunidad para que el embajador explicara su posición y vinculó el episodio con la cuestión de la soberanía argentina. También cuestionó el silencio del canciller Pablo Quirno y del gobernador neuquino Rolando Figueroa frente al conflicto.

El jefe del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, también lamentó que Lamelas no hubiera asistido y sostuvo que la comisión quedaba a disposición del embajador para cuando quisiera concurrir.

La escena tiene una lectura política inevitable.

Un representante diplomático extranjero fue convocado por una comisión del Congreso argentino para responder preguntas sobre una denuncia que involucra a una entidad de una provincia argentina.

No concurrió.

Y los legisladores oficialistas tampoco estuvieron presentes.

El resultado es que el Congreso no pudo obtener, en esa instancia, las explicaciones que buscaba.

El episodio también expone una tensión más profunda en la relación entre Argentina y Estados Unidos.

El Gobierno de Javier Milei sostiene una política exterior de fuerte alineamiento con Washington. Ese vínculo puede traducirse en cooperación económica, política y estratégica. Pero una relación estrecha entre gobiernos no elimina las discusiones sobre los intereses nacionales.

Al contrario: cuanto más importante es una relación bilateral, más necesario resulta que sus límites sean claros.

Argentina puede buscar inversiones estadounidenses y, al mismo tiempo, mantener la libertad para decidir con qué empresas tecnológicas trabaja.

Puede profundizar su relación con Washington y conservar sus propios criterios sobre infraestructura.

Puede reconocer los intereses de Estados Unidos sin convertirlos automáticamente en decisiones argentinas.

En el caso CALF-Huawei, esa frontera quedó expuesta.

La cooperativa sostiene sus propios intereses comerciales. Estados Unidos defiende los suyos. Y el Congreso intenta determinar qué ocurrió exactamente entre ambas partes.

La ausencia de Lamelas deja esa pregunta abierta.

También deja una cuestión institucional: qué lugar debe ocupar el Congreso cuando aparecen denuncias de presiones de un gobierno extranjero sobre una entidad argentina.

El Parlamento no puede resolver una disputa comercial entre Estados Unidos y China.

Pero sí puede preguntar.

Puede convocar.

Puede escuchar a quienes denuncian.

Y puede pedir explicaciones cuando considera que están en juego decisiones que afectan intereses nacionales.

Por eso la ausencia del embajador no cierra el episodio.

Lo deja suspendido.

La comisión puede volver a convocarlo y el conflicto seguramente seguirá teniendo derivaciones políticas, especialmente por tratarse de una cooperativa neuquina vinculada con proyectos tecnológicos en una región estratégica como Vaca Muerta.

Por ahora, el dato concreto es que Lamelas fue citado y no asistió.

Y que, en un conflicto donde se habla de tecnología, inversiones, seguridad y relaciones internacionales, una de las preguntas más importantes sigue sin respuesta: qué ocurrió exactamente entre la Embajada de Estados Unidos y CALF, y hasta dónde llegó la presión para que la cooperativa revisara sus acuerdos con Huawei.

El Congreso quiso escuchar al embajador.

Esta vez, tuvo que hacerlo sin él.