Neuquén abre una feria donde la ciencia también se aprende creando

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La 48.ª Feria Provincial de Ciencia, Arte, Tecnología y Matemática reunirá 66 proyectos realizados por estudiantes de distintas localidades y niveles educativos. La propuesta, que se desarrollará del 19 al 21 de agosto en el Espacio DUAM, combina investigación, creatividad y problemas concretos del presente.

Hay una idea bastante vieja sobre la escuela: que aprender consiste en escuchar, copiar y después responder correctamente en una hoja.

Las ferias de ciencias cuentan otra historia.

En ellas, aprender también significa hacerse preguntas, probar respuestas, equivocarse, volver a empezar y finalmente mostrarle a otros qué se descubrió en el camino. Esa lógica será protagonista de la 48.ª Feria Provincial de Ciencia, Arte, Tecnología y Matemática de Neuquén, que comienza este miércoles 19 de agosto en el Espacio DUAM de la ciudad capital.

Durante tres jornadas se presentarán 66 proyectos pedagógicos desarrollados por estudiantes de escuelas de distintas localidades y modalidades de la provincia. La entrada será libre y gratuita, y permitirá conocer trabajos realizados por alumnos de todos los niveles educativos.

La diversidad de los proyectos también dice algo sobre la escuela que los produce.

Entre los temas aparecen la inteligencia artificial, el cuidado ambiental, los conocimientos ancestrales y las identidades culturales. Algunos trabajos incorporan además contenidos vinculados con Lengua y Prácticas del Lenguaje, demostrando que la ciencia no necesariamente vive encerrada dentro de una sola materia.

Porque investigar también es aprender a comunicar.

Una hipótesis necesita ser explicada. Un experimento necesita ser contado. Un problema matemático puede esconder una pregunta social. Y una tecnología puede servir para resolver una necesidad concreta de una comunidad.

En ese cruce aparece el verdadero valor de una feria de estas características.

La ciencia deja de ser una palabra asociada exclusivamente con laboratorios, universidades o grandes centros de investigación. Se convierte en una herramienta que puede empezar en un aula, en una escuela rural, en una ciudad pequeña o en cualquier lugar donde alguien se pregunte por qué ocurre algo y decida buscar una respuesta.

Los 66 proyectos que llegarán a la instancia provincial no aparecieron de un día para otro. Antes atravesaron las etapas Escolar y Pre-provincial, desarrolladas durante junio. Ahora, una evaluación definirá cuáles serán las propuestas que representarán a Neuquén en la Feria Nacional de Ciencias, prevista para octubre y noviembre en San Luis, Jujuy y Córdoba.

Pero la competencia es apenas una parte de la historia.

El resultado más importante de una experiencia científica escolar no necesariamente es un premio.

Puede ser que un estudiante descubra que le gusta investigar.

Que otro pierda el miedo a hablar frente a un público.

Que alguien encuentre una pregunta que quiera seguir estudiando durante años.

La educación también funciona así: a veces una experiencia pequeña abre una puerta que todavía no sabemos adónde conduce.

Y en una época atravesada por la inteligencia artificial, esa capacidad de hacerse preguntas adquiere todavía más importancia.

Las herramientas tecnológicas pueden responder cada vez más rápido. Pueden resumir textos, generar imágenes, escribir códigos y procesar enormes cantidades de información. Pero saber qué preguntar, cómo comprobar una respuesta y cómo distinguir información confiable de una afirmación equivocada sigue siendo una tarea humana.

Por eso resulta significativo que la IA aparezca entre los temas de los proyectos de esta edición.

No como una tecnología lejana, sino como parte del mundo que los estudiantes ya están habitando.

Lo mismo ocurre con el ambiente.

El cuidado ambiental tampoco puede quedar reducido a una consigna abstracta. Para quienes viven en Neuquén, una provincia atravesada por ríos, cordillera, mesetas, actividades productivas y una expansión urbana acelerada, las preguntas ambientales forman parte de la vida cotidiana.

La escuela puede convertirse en un espacio para estudiar esos problemas desde otra perspectiva: observar, medir, comparar y buscar soluciones.

La feria también tendrá un componente artístico y cultural que amplía todavía más esa mirada.

Durante las jornadas se presentará “Museo Vivo, el circo otra vez”, una obra del elenco de la Escuela de Títeres Alicia Murphy. También habrá una propuesta denominada “Alvarezsaurus”, inspirada en el libro El tronco de oro, que recupera aspectos de la vida del médico e investigador neuquino Gregorio Álvarez mediante narración e imágenes retroproyectadas. La actividad se complementará con una propuesta didáctica de la Casa Museo Gregorio Álvarez sobre su legado.

La combinación no es accidental.

Ciencia y arte pueden parecer mundos separados hasta que una feria escolar los pone en la misma mesa. Entonces aparece algo evidente: ambos necesitan imaginación.

Un científico imagina una explicación antes de comprobarla.

Un artista imagina una forma antes de construirla.

Un estudiante puede aprender de ambos caminos.

La agenda comenzará el miércoles 19 a las 13, con el acto inaugural previsto para las 15. Ese día la actividad finalizará a las 17. El jueves 20 estará abierta al público general de 9 a 12 y de 13 a 17. El viernes 21 estará destinada especialmente a referentes de las comunidades educativas, autoridades y medios, y terminará con el acto de clausura y la entrega de menciones a las 14.30.

Más allá del cronograma, la feria propone algo que vale la pena mirar con atención.

En tiempos en los que la discusión educativa suele concentrarse en resultados, evaluaciones y estadísticas, también hace falta recordar que una escuela es un lugar donde se aprende a pensar.

Y pensar no significa únicamente acumular respuestas.

Significa aprender a formular preguntas.

Los proyectos que llegarán al DUAM son, en ese sentido, pequeñas investigaciones sobre el mundo que rodea a quienes los hicieron. Algunos hablan de tecnología; otros, del ambiente, de la cultura o de conocimientos que vienen de generaciones anteriores.

Todos parten de una misma herramienta.

La curiosidad.

Quizás ese sea el verdadero laboratorio que la provincia abrirá durante estos tres días: uno en el que estudiantes puedan mostrar que la ciencia no empieza cuando termina la escuela.

A veces empieza justamente ahí, cuando alguien levanta la mano y pregunta:

¿Y si intentamos averiguarlo?