La Provincia acordó con trece empresas del sector un esquema de prefinanciamiento para pavimentar y repavimentar unos 160 kilómetros de rutas estratégicas, con una inversión inicial de hasta 154,5 millones de dólares.
Neuquén encontró una vía para avanzar sobre una de las grandes deudas que dejó el crecimiento de Vaca Muerta: la infraestructura vial. La Provincia firmó un acuerdo con la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos para acelerar obras que resultan centrales para el transporte de equipos, trabajadores, insumos y producción.
El convenio contempla que las empresas petroleras adelanten fondos mediante anticipos de regalías y del cobro de peajes. De esta manera, el financiamiento permitirá ejecutar obras por hasta 154,5 millones de dólares, con la posibilidad de ampliar ese monto en un 15 por ciento una vez finalizadas las licitaciones.
El gobernador Rolando Figueroa destacó que el entendimiento busca resolver una situación que durante años acompañó al desarrollo hidrocarburífero: una actividad que creció a una velocidad muy superior a la de los caminos que la sostienen. “Hace mucho tiempo venía la infraestructura retrasada y la industria lo entendió”, señaló.
El acuerdo fue firmado en Buenos Aires junto al presidente de la CEPH, Carlos Ormaechea, y representantes de YPF, Pan American Energy, Chevron, Pluspetrol, Total Austral, Vista Oil & Gas, Pampa Energía, Wintershall, Shell, Phoenix Global Resources, GeoPark, Continental Resources y Tecpetrol.
Entre las obras previstas aparece la pavimentación de la Ruta Provincial 8, en el tramo que conecta la Ruta Provincial 6 con el Camino de la Tortuga. También se incluyen trabajos de reparación y nuevos pavimentos sobre la Ruta Provincial 51, dos corredores fundamentales para la circulación vinculada con Vaca Muerta.
La Provincia asumirá la ejecución de las obras con recursos propios o mediante contrataciones a terceros. El esquema permitirá que los trabajos comiencen sin esperar únicamente los tiempos habituales del presupuesto público, mientras las compañías recuperarán sus aportes a través de los mecanismos acordados.
Para las petroleras, contar con rutas asfaltadas significa reducir tiempos de traslado, mejorar la seguridad y ordenar la logística de una cuenca que recibe cada vez más equipos y camiones. Para Neuquén, en cambio, el desafío es más amplio: transformar la renta energética en infraestructura que también mejore la vida cotidiana y conecte a las comunidades.
Figueroa definió el acuerdo como un “win-win” para la Provincia y las empresas. Sin embargo, el verdadero resultado se medirá en el territorio, cuando las rutas dejen de ser una promesa y se conviertan en caminos transitables durante todo el año.
El gobernador también remarcó que el objetivo es reactivar otros sectores de la economía. En una provincia donde la actividad petrolera concentra buena parte de las inversiones, la mejora de la infraestructura puede abrir oportunidades para la construcción, el transporte, los servicios, el turismo y el desarrollo de nuevas localidades.
La expansión de Vaca Muerta vuelve a poner sobre la mesa una pregunta inevitable: cómo acompañar el crecimiento productivo sin que las rutas, los servicios y las ciudades queden siempre corriendo detrás. El acuerdo busca dar una respuesta concreta a esa tensión, aunque su éxito dependerá de que los fondos se traduzcan en obras terminadas y no solamente en anuncios.