Más de 200 estudiantes y docentes participaron de la 48ª Feria Provincial de Ciencias, Artes, Matemáticas y Tecnología. De los 67 proyectos presentados, 17 fueron seleccionados para representar a Neuquén en las instancias nacionales que se realizarán entre octubre y noviembre en San Luis, Jujuy y Córdoba.
Hay algo valioso en una escuela cuando una pregunta deja de quedar escrita en un cuaderno y empieza a convertirse en un proyecto.
Eso ocurrió durante la 48ª edición de la Feria Provincial de Ciencias, Artes, Matemáticas y Tecnología de Neuquén, que reunió en el Espacio DUAM a más de 200 estudiantes y docentes de distintas localidades de la provincia.
Durante tres jornadas, los trabajos escolares salieron de las aulas y se encontraron con otros proyectos, docentes y evaluadores. Fueron 67 las propuestas presentadas, y 17 resultaron seleccionadas para avanzar a la instancia nacional.
Las delegaciones neuquinas viajarán entre octubre y noviembre a San Luis, Jujuy y Córdoba, donde se desarrollarán las distintas instancias nacionales.
El dato puede leerse como una competencia, pero la feria propone algo que va bastante más allá de elegir ganadores.
Investigar también significa aprender a hacerse preguntas.
Qué ocurre en el ambiente cercano. Cómo funciona determinada tecnología. Qué puede aportar la matemática para resolver un problema. Cómo se relacionan los conocimientos científicos con la cultura y con la vida cotidiana.
En esta edición, los proyectos abordaron precisamente algunas de esas cuestiones.
La feria provincial reunió trabajos vinculados con la inteligencia artificial, el cuidado ambiental, los conocimientos ancestrales y las identidades culturales, además de propuestas relacionadas con las distintas áreas científicas y tecnológicas.
Esa diversidad tiene una particularidad: muestra que la ciencia escolar no necesariamente comienza en un laboratorio sofisticado.
Puede comenzar observando algo que ocurre en una comunidad.
Puede surgir de una dificultad concreta.
De una curiosidad.
De una conversación entre estudiantes.
Incluso de algo que durante mucho tiempo pareció demasiado cotidiano como para convertirse en objeto de investigación.
La escuela puede transformar esa curiosidad en conocimiento.
Entre los proyectos seleccionados para la instancia nacional aparece, dentro del área de Matemáticas, el trabajo “Los desafíos viajeros”, de la Escuela Primaria N° 15 de Chos Malal.
También fueron seleccionados dos proyectos de la Escuela Primaria N° 314 de Rincón de los Sauces: “Neuquén camino a la promesa” y “Rincón conociendo nuestra ciudad”.
Son ejemplos de una característica importante de la feria: la representación provincial no queda concentrada exclusivamente en Neuquén capital o en las ciudades más grandes.
Hay escuelas de distintas localidades que llegan a una instancia en la que sus investigaciones pueden viajar mucho más allá de su lugar de origen.
Y eso también tiene un valor educativo.
Cuando un estudiante de una localidad neuquina presenta un proyecto ante otras escuelas, docentes y evaluadores, no solamente muestra lo que aprendió.
También lleva consigo una parte del lugar donde vive.
La provincia aparece así en sus diferencias: en sus ciudades, sus pueblos, sus problemas, sus paisajes y las preguntas que cada comunidad considera importantes.
La feria funciona como un punto de encuentro entre esas realidades.
También entre generaciones.
Los estudiantes son quienes desarrollan y presentan los proyectos, pero detrás de cada experiencia hay docentes que acompañan el proceso, ayudan a ordenar las preguntas, orientan las investigaciones y convierten una idea inicial en una propuesta capaz de ser comunicada.
Porque investigar no alcanza.
También hay que poder explicar lo descubierto.
Ese aspecto es especialmente importante en una época en la que circulan cantidades enormes de información y en la que distinguir entre una evidencia y una afirmación sin fundamento se vuelve cada vez más necesario.
Aprender ciencia implica también aprender a preguntar de dónde sale una información, cómo se obtiene un resultado y qué argumentos permiten sostener una conclusión.
Por eso estas experiencias tienen una dimensión que excede la feria.
Son una forma de construir pensamiento crítico desde edades tempranas.
La provincia viene impulsando además otras iniciativas relacionadas con tecnología, robótica y formación científica. La Feria Provincial forma parte de ese entramado de propuestas que buscan acercar a estudiantes a experiencias de investigación y creación.
Ahora, los 17 proyectos seleccionados tienen por delante otro desafío.
Dejar Neuquén por unos días y llevar sus trabajos a una instancia nacional.
Habrá viajes, presentaciones, nervios, preguntas y seguramente alguna corrección de último momento. También habrá estudiantes que descubrirán que una idea que nació en su escuela puede ser escuchada por personas que viven a cientos de kilómetros.
Quizás ese sea uno de los mayores logros de una feria de ciencias.
No solamente encontrar proyectos destacados.
Sino enseñar que el conocimiento puede construirse desde cualquier lugar.
Desde Chos Malal.
Desde Rincón de los Sauces.
Desde una escuela pequeña o una institución grande.
Desde una pregunta que todavía no tiene respuesta.
Los 17 proyectos que representarán a Neuquén llevarán sus investigaciones a la instancia nacional.
Pero antes de viajar ya consiguieron algo importante: demostrar que la curiosidad, cuando encuentra una escuela dispuesta a acompañarla, puede convertirse en conocimiento.
Y que muchas veces la ciencia empieza exactamente ahí: con alguien que se anima a preguntar por qué.