La Casa Rosada desmiente a Milei: los registros que vuelven a poner a Cerimedo en escena

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Javier Milei aseguró que dejó de tener vínculo con Fernando Cerimedo en 2023, pero los registros oficiales muestran que el consultor ingresó al menos 13 veces a la Casa Rosada entre diciembre de ese año y junio de 2024. Las visitas fueron autorizadas por funcionarios de distinto peso dentro del Gobierno.

La política argentina tiene una costumbre particular: a veces los papeles hablan cuando los discursos prefieren guardar silencio. Esta vez, los registros de acceso a la Casa Rosada volvieron a poner en escena a Fernando Cerimedo, un consultor que fue cercano a Javier Milei durante la campaña electoral de 2023 y que el Gobierno ahora intenta presentar como una figura completamente ajena a la gestión.

Milei sostuvo que la relación con Cerimedo había terminado en 2023 y que actualmente no existe ningún vínculo entre ambos. Sin embargo, los registros oficiales de ingresos a la sede del Gobierno cuentan otra historia: Cerimedo entró al menos 13 veces a la Casa Rosada entre el 11 de diciembre de 2023 y el 5 de junio de 2024, es decir, durante los primeros meses de la presidencia de Milei.

La primera visita ocurrió apenas ocho días después de la asunción presidencial. El 11 de diciembre de 2023, Cerimedo ingresó por Balcarce 24 con autorización de Lisandro Catalán, entonces secretario del Interior. Después hubo nuevas visitas el 15 y el 30 de enero, y otra el 20 de febrero, también habilitadas por Catalán.

La secuencia continuó durante marzo. Dos ingresos fueron autorizados por Eduardo “Lule” Menem, uno de los funcionarios más cercanos a Karina Milei. El 19 de marzo, Cerimedo volvió a ingresar con autorización de Catalán y al día siguiente fue recibido directamente por Guillermo Francos, quien en ese momento era ministro del Interior.

En abril aparecen otros dos registros y en mayo se suman dos más. El último ingreso documentado ocurrió el 5 de junio de 2024. Y allí aparece un nombre especialmente relevante: Santiago Caputo, uno de los principales operadores políticos y comunicacionales del Gobierno, figura como quien autorizó el acceso.

La diferencia entre lo que dicen los registros y lo que afirma Milei no es un detalle administrativo. La existencia de una visita a la Casa Rosada no demuestra por sí misma una reunión con el Presidente ni permite establecer qué se habló en cada encuentro. Tampoco significa que Cerimedo haya tenido un cargo formal dentro del Estado. Pero sí demuestra que el consultor continuó teniendo acceso a la sede del Ejecutivo durante meses después de las elecciones de 2023.

Ese punto es el que vuelve incómoda la explicación oficial.

Cerimedo había sido una pieza importante de la estrategia digital que acompañó el ascenso de Milei y posteriormente estuvo vinculado a La Derecha Diario. Con el nuevo Gobierno en funciones, su nombre siguió apareciendo alrededor de dirigentes y operadores libertarios. Los registros de la Casa Rosada agregan ahora una dimensión concreta a esa cercanía: no se trata solamente de fotografías, publicaciones en redes sociales o relaciones políticas del pasado, sino de ingresos reiterados a la sede del Poder Ejecutivo.

Hay, además, una precisión importante. Los registros no muestran ingresos de Cerimedo a la Quinta de Olivos. Toda la información disponible sobre estas visitas corresponde a la Casa Rosada. Tampoco permiten afirmar que cada ingreso haya sido para reunirse con Milei. Lo que sí permiten establecer es que distintos funcionarios del Gobierno autorizaron su presencia en el edificio durante el primer semestre de 2024.

El último ingreso, autorizado por Santiago Caputo, resulta particularmente significativo porque muestra que la relación con sectores del oficialismo no había desaparecido de manera inmediata después de la campaña. La documentación oficial ubica a Cerimedo dentro de la Casa Rosada hasta junio de 2024, varios meses después del momento en que Milei sitúa el final del vínculo.

La discusión vuelve entonces a una cuestión básica de cualquier democracia: la diferencia entre lo que un gobierno afirma y aquello que puede comprobarse mediante documentos públicos.

No hace falta exagerar los registros para entender su importancia. Tampoco hace falta convertir cada visita en una conspiración. Los datos tienen un alcance concreto y limitado: muestran que Cerimedo siguió entrando a la Casa Rosada durante 2024 y que esos accesos fueron autorizados por funcionarios de primera línea.

En un Gobierno que hizo de la transparencia, la ruptura con la política tradicional y la construcción de una nueva forma de poder algunas de sus principales banderas, esas contradicciones importan. Porque cuando la explicación oficial choca con los registros, la pregunta deja de ser quién tiene razón en una discusión política y pasa a ser algo mucho más sencillo: qué ocurrió realmente.

Y esta vez, al menos una parte de la respuesta quedó escrita en las planillas de ingreso de la Casa Rosada.