El olivar Praderas Neuquinas, ubicado en Centenario, se consolida como uno de los emblemas del turismo gastronómico provincial. Con aceites de oliva virgen extra premiados, experiencias de oleoturismo y productos regionales, la propuesta busca complementar la oferta invernal de Neuquén con identidad y producción local.
La temporada de invierno en Neuquén no solo invita a disfrutar de la nieve y los paisajes cordilleranos.
También propone descubrir los sabores que distinguen a la provincia.
Entre los emprendimientos que forman parte de esa oferta se encuentra Praderas Neuquinas, un olivar de Centenario que combina producción agrícola de excelencia con una experiencia turística pensada para quienes desean conocer de cerca el mundo del aceite de oliva.
El proyecto nació hace más de una década con una iniciativa vinculada a la producción agropecuaria y, con el paso del tiempo, evolucionó hasta convertirse en uno de los principales referentes del agroturismo neuquino.
Actualmente cuenta con 70 hectáreas cultivadas con seis variedades de olivos, de las que se obtiene aceite de oliva virgen extra de alta calidad.
Además de la producción, el establecimiento ofrece recorridos guiados por el olivar y la almazara, donde los visitantes pueden conocer el proceso de elaboración y participar en degustaciones especializadas.
Con los años, la propuesta incorporó otros productos elaborados en el predio, como miel y gin de peras, ampliando una experiencia que integra gastronomía, turismo y producción regional.
Praderas Neuquinas formó parte de la presentación oficial de la temporada de invierno que la provincia realizó en Buenos Aires, donde mostró sus productos junto a otros representantes de la gastronomía neuquina como una forma de promocionar la identidad local y acompañar la oferta turística.
El crecimiento del emprendimiento también se refleja en su presencia comercial fuera de la provincia. Sus aceites se encuentran en restaurantes y comercios especializados, además de contar con una oleoteca en el barrio porteño de Recoleta, desde donde difunden la producción neuquina a nuevos consumidores.
La iniciativa forma parte de una estrategia provincial que busca fortalecer el turismo durante todo el año, incorporando experiencias vinculadas a la gastronomía, la producción artesanal y el contacto con el entorno rural.
Porque la identidad de un destino también se construye a través de sus sabores.
Y en Neuquén, el invierno no solo se vive entre montañas y nieve: también se disfruta alrededor de una mesa donde los productos regionales cuentan la historia y el trabajo de quienes los elaboran.