La transformación del mercado laboral y el avance del capitalismo de plataformas están modificando la forma en que millones de personas viven, trabajan y se relacionan con la política. Esa es la tesis central del libro Algo no encaja, del sociólogo Alex Roig, que plantea que la sociedad actual ya no puede entenderse únicamente a partir de las categorías tradicionales de explotación o exclusión, sino a través de una nueva condición: el «desencaje».
Según el autor, el crecimiento del trabajo precario, el endeudamiento permanente y la expansión de las plataformas digitales generaron una realidad en la que la mayoría de las personas permanece integrada al sistema económico, pero en condiciones cada vez más inestables. Lejos de quedar excluidos, millones de trabajadores continúan participando del mercado, aunque con ingresos insuficientes, empleos fragmentados y escasas posibilidades de organización colectiva.
Roig sostiene que el capitalismo actual modificó la relación entre trabajadores y empleadores. En muchos casos, los patrones dejaron de ser visibles y fueron reemplazados por algoritmos, plataformas digitales o mecanismos financieros que organizan el trabajo, fijan ingresos y condicionan la vida cotidiana sin una relación laboral tradicional.
El concepto de «desencajado» intenta describir a quienes experimentan una sensación permanente de desubicación e incertidumbre. Se trata de trabajadores formales, repartidores, pequeños comerciantes, profesionales independientes y emprendedores que comparten una creciente pérdida de estabilidad económica, aunque pertenezcan a sectores sociales diferentes.
El libro también plantea que esta nueva realidad desafía a la política. Para el autor, las herramientas tradicionales con las que se organizaron durante décadas los trabajadores ya no alcanzan para representar a una sociedad marcada por el empleo flexible, la digitalización y el endeudamiento. Esa transformación, sostiene, obliga a repensar las instituciones y las formas de participación social.
En ese contexto, Roig propone construir nuevas formas de organización capaces de responder a los cambios del mundo del trabajo y de recuperar capacidad de acción colectiva frente a un modelo económico que, según su análisis, mantiene a la mayoría integrada al sistema, pero cada vez en condiciones más precarias e inestables.