Ubicado en el extremo norte de Neuquén, Varvarco-Invernada Vieja se transforma durante el invierno en uno de los paisajes más impactantes de la provincia. Rodeado de montañas nevadas, ríos cristalinos y bosques únicos, el destino invita a descubrir una Patagonia diferente, donde la naturaleza, la tranquilidad y la cultura local conviven en un entorno privilegiado.
A unos 530 kilómetros de la ciudad de Neuquén, sobre la Ruta Provincial 43, el pueblo es la puerta de entrada a algunos de los principales atractivos naturales del norte neuquino. Desde allí parten los caminos hacia el Área Natural Protegida Domuyo, donde se encuentra el punto más alto de la Patagonia y un paisaje marcado por la actividad geotermal, con fumarolas, aguas termales y formaciones volcánicas.
Otro de los grandes tesoros de la región son las Lagunas de Epulauquen, el único bosque protegido de robles pellín de la provincia. Durante el invierno, la nieve cubre el paisaje y convierte al área en un escenario ideal para recorrer senderos, disfrutar del silencio de la montaña y observar una fauna adaptada al clima cordillerano.
La temporada también ofrece actividades para toda la familia. En distintos sectores cercanos al pueblo es posible practicar culipatín, jugar en la nieve, realizar caminatas y disfrutar de miradores naturales desde donde se aprecian algunos de los paisajes más representativos del Alto Neuquén.
Además de sus atractivos naturales, Varvarco conserva una fuerte identidad cultural. La gastronomía regional, las tradiciones criollas y la hospitalidad de sus habitantes forman parte de la experiencia para quienes eligen conocer este rincón del norte neuquino durante los meses más fríos del año.
Con su combinación de nieve, paisajes cordilleranos y tranquilidad, Varvarco se consolida como una de las propuestas más auténticas del invierno neuquino, ideal para quienes buscan descubrir destinos menos concurridos sin resignar la belleza natural característica de la Patagonia.