Durante su discurso ante la Asamblea General de la ONU, el presidente estadounidense afirmó que Washington utilizará su poder militar si considera que sus intereses nacionales están amenazados en el continente y volvió a plantear una política más activa contra el narcotráfico y los gobiernos que considera adversarios.
Donald Trump volvió a colocar a América Latina en el centro de su política exterior durante su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. El presidente de Estados Unidos sostuvo que su país no permitirá que amenazas contra sus intereses se consoliden en ningún lugar del continente y afirmó que, si fuera necesario, recurrirá a su poderío militar.
Trump presentó como antecedente las acciones estadounidenses realizadas en Venezuela y las utilizó para sostener que Washington está dispuesto a intervenir cuando considere que existen amenazas para su seguridad. Sus declaraciones abrieron nuevamente el debate sobre el alcance que podría tener la política estadounidense en la región y sobre el papel que tendrán las fuerzas militares en la lucha contra el crimen organizado.
Uno de los principales ejes del discurso fue el narcotráfico. Trump apuntó especialmente contra los cárteles y sostuvo que representan una amenaza transnacional. También dirigió un mensaje al Gobierno de México, al que reclamó recuperar el control de las zonas donde operan organizaciones criminales.
La advertencia no quedó limitada a México. En las últimas horas, Trump también se reunió con representantes de países latinoamericanos que integran el llamado Escudo de las Américas, una alianza creada para coordinar acciones contra el crimen organizado. Allí ofreció respaldo estadounidense a los gobiernos que consideren que no pueden enfrentar por sí solos a los grupos criminales.
La administración estadounidense viene ampliando desde comienzos de este año el uso de herramientas militares y de seguridad para combatir el tráfico de drogas. Trump volvió a defender esa estrategia y sostuvo que Estados Unidos debe recuperar capacidad de acción en el hemisferio occidental.
Otro de los países mencionados durante el discurso fue Cuba. Trump afirmó que el sistema político cubano se encuentra bajo una presión que, según sus palabras, es la mayor que haya enfrentado hasta ahora y aseguró que el régimen “caerá”. La delegación cubana abandonó el recinto durante sus declaraciones.
El discurso también estuvo atravesado por una idea de mayor protagonismo estadounidense en América. Trump sostuvo que Estados Unidos volvió a ocupar una posición de poder y vinculó esa política con la defensa de sus intereses nacionales. La estrategia marca un endurecimiento del lenguaje utilizado por Washington respecto de la seguridad y la política regional.
La postura genera interrogantes entre los países latinoamericanos sobre los límites de una eventual intervención estadounidense. Mientras algunos gobiernos mantienen acuerdos de cooperación con Washington en materia de seguridad, otros han expresado históricamente reparos frente a cualquier política que pueda afectar su soberanía.
En ese escenario, las declaraciones de Trump vuelven a poner en discusión una relación históricamente marcada por períodos de cooperación y también por intervenciones estadounidenses en América Latina. La diferencia, esta vez, está en que el presidente estadounidense vinculó explícitamente el uso de la fuerza con la defensa de los intereses nacionales de su país.
La reunión del Escudo de las Américas y el discurso ante la ONU muestran así que la seguridad regional ocupa un lugar central en la política exterior de Washington. Para los gobiernos latinoamericanos, el desafío será definir hasta dónde llega la cooperación contra el crimen organizado y dónde comienza una discusión más profunda sobre soberanía, intervención y autonomía regional.