Vivir ya no alcanza: la canasta de servicios subió 17% en mayo y golpea otra vez a la clase media

En este momento estás viendo Vivir ya no alcanza: la canasta de servicios subió 17% en mayo y golpea otra vez a la clase media
  • Categoría de la entrada:Actualidad
  • Tiempo de lectura:2 minutos de lectura

Luz, gas, transporte, agua, telefonía e internet volvieron a aumentar por encima de la inflación. El costo de los servicios básicos ya se convirtió en uno de los principales factores de presión sobre los ingresos familiares.

La inflación no afloja.

Pero hay algo que corre todavía más rápido que los precios generales: los servicios básicos.

En mayo, la llamada canasta de servicios —que incluye tarifas de luz, gas, agua, transporte, telefonía e internet— registró un aumento del 17%, casi seis veces por encima de la inflación mensual promedio.

La cifra vuelve a mostrar una escena cada vez más común en Argentina.

Sueldos que llegan con dificultad a mitad de mes.

Y hogares donde sostener lo básico empieza a convertirse en un problema cotidiano.

El impacto golpea especialmente sobre sectores medios y trabajadores urbanos, donde gran parte del ingreso ya se destina solamente a pagar servicios esenciales.

La lógica del ajuste impulsado por el gobierno de Javier Milei aparece con claridad justamente ahí.

Menos subsidios.

Tarifas más altas.

Y una transferencia directa del costo hacia los usuarios.

Desde el oficialismo sostienen que los aumentos son necesarios para “sincerar” precios y reducir el déficit fiscal.

Pero en la vida cotidiana el efecto se siente bastante distinto.

Más gasto fijo.

Menos margen para consumo.

Y una sensación de precariedad económica que empieza a extenderse incluso entre familias que hasta hace poco lograban sostener cierta estabilidad.

El transporte aparece entre los rubros más afectados.

También energía y servicios domiciliarios que durante años estuvieron parcialmente subsidiados y ahora acumulan incrementos constantes.

La situación además genera una paradoja difícil de ignorar.

Mientras algunos indicadores macroeconómicos muestran desaceleración inflacionaria, la percepción social sigue marcada por aumentos muy visibles en gastos esenciales.

Porque las familias quizás compren menos ropa o posterguen consumos.

Pero no pueden dejar de pagar luz, gas o colectivo.

Ahí el ajuste se vuelve completamente concreto.

Y mucho más difícil de disimular en cualquier estadística.

El fenómeno también empieza a modificar hábitos.

Menos calefacción.

Menos salidas.

Recortes en internet, plataformas o actividades recreativas.

La economía doméstica se reorganiza alrededor de la supervivencia básica.

Mientras tanto, el Gobierno insiste en que el sacrificio actual permitirá estabilizar la economía a largo plazo.

Pero para millones de argentinos el problema ya no parece solamente futuro.

También es llegar a fin de mes hoy.