Integristas (católicos y evangélicos), neocons y ultraliberales, populistas de derechas y nostálgicos de las dictaduras militares conforman la alianza anticomunista que el partido español Vox está tejiendo en América Latina. Eduardo Bolsonaro, hijo y heredero político del presidente brasileño; Keiko Fujimori, excandidata presidencial en Perú; o José Antonio Kast, líder del Partido Republicano chileno, que se opuso a derogar la Constitución de Pinochet, son algunas de las figuras más destacadas de este conglomerado heterogéneo al que une su visceral rechazo a los gobiernos de izquierda, tanto autoritarios como democráticos.
La punta de lanza de Vox ha sido la llamada Carta de Madrid, un manifiesto que alerta del supuesto “avance del comunismo” en la Iberoesfera (el nombre con el que el partido ultra, siempre atento al marketing, ha rebautizado a Iberoamérica), una parte de la cual ya habría sido “secuestrada por regímenes totalitarios de inspiración comunista, apoyados por el narcotráfico, bajo el paraguas del régimen cubano”. Abascal ha anunciado su propósito de dotar a la carta, que ha recabado más de 8.000 firmas, de una “estructura permanente y un plan de acción anual”; es decir, pasaría de ser un mero banderín de enganche a una nueva organización internacional: el Foro Madrid.
Su objetivo es convertirse en alternativa al Foro de Sao Paulo y al Grupo de Puebla, las dos plataformas de la izquierda latinoamericana: la primera agrupa a fuerzas políticas y sociales, desde el Partido de los Trabajadores de Brasil al Partido Comunista cubano; y la segunda, a un puñado de políticos de perfil mayoritariamente socialdemócrata, como Alberto Fernández, Lula da Silva, Evo Morales, Rafael Correa, Pepe Mujica o José Luis Rodríguez Zapatero.
En vez de montar una alianza de partidos, Abascal está reclutando a personalidades a título individual y eso le ha permitido fichajes sorprendentes, como el del expresidente colombiano Andrés Pastrana, que el pasado día 10 participó a través de una grabación en Viva 21, la fiesta que Vox celebró en la Feria de Muestras de Madrid, y en junio pasado intervino en una cumbre telemática del ECR, el grupo del Parlamento Europeo en el que se sienta Vox con los ultraconservadores polacos de Ley y Justicia y los húngaros de Viktor Orbán. El acercamiento de Pastrana a Vox ha causado sorpresa y malestar en el PP, ya que el político colombiano es el actual presidente de la Internacional Democrática de Centro (IDC), de la que Pablo Casado es vicepresidente. Pastrana acudió, además, a la reciente convención del PP, junto al exmandatario mexicano Felipe Calderón