
El icónico espectáculo de los cerezos en flor (sakura) en Japón está ocurriendo cada vez más temprano debido al cambio climático, lo que pone en riesgo la tradicional belleza de este evento y su impacto económico.
La floración de los cerezos en Japón, un fenómeno que marca el inicio de la primavera y atrae a millones de visitantes cada año, está experimentando cambios significativos debido al cambio climático. Anteriormente programada para finales de marzo en el sur del país, principios de abril en el centro y mayo en el norte, la floración se está adelantando a febrero debido a las temperaturas récord.
Según Daisuke Sasano de la Agencia Meteorológica de Japón (JMA), la fecha promedio de inicio de la floración de los cerezos ha avanzado aproximadamente 1,2 días por década desde 1953. Este fenómeno, que también se atribuye a la urbanización y el desarrollo de las grandes ciudades, está amenazando la belleza y la longevidad de este evento tradicional.
En lugares emblemáticos como Kioto, la floración que solía ocurrir alrededor del 11 de abril en el siglo XV ahora se adelanta a mediados de marzo. Sin embargo, el adelanto de la floración presenta riesgos para los capullos, que necesitan el frío invernal para su formación. Si las temperaturas continúan aumentando, existe el peligro de que los capullos no se desarrollen adecuadamente y no florezcan en la próxima primavera.
Este cambio en el calendario de la floración de los cerezos no solo impacta en el aspecto estético del paisaje, sino también en la economía local, ya que el turismo relacionado con el sakura es una importante fuente de ingresos para muchas áreas de Japón. La preocupación por la preservación de este símbolo cultural y natural está impulsando llamados a la acción para abordar el cambio climático y proteger la biodiversidad.