
A pesar de la inspección oficial realizada el mes pasado, el misterio sobre las actividades en la base china en Bajada del Agrio no se ha disipado.
A pesar de la «visita oficial» de las autoridades argentinas el mes pasado, los misterios que rodean a la base china en Bajada del Agrio continúan sin resolverse. La denuncia inicial del embajador estadounidense en Argentina desencadenó una inspección, cuyos resultados no arrojaron anomalías significativas, según la canciller argentina Diana Mondino. Sin embargo, la inspección, como era de esperarse en una visita controlada por los anfitriones chinos, no reveló actividades militares o de inteligencia.
Aunque la ausencia de personal militar en la base pueda parecer tranquilizadora, no arroja luz sobre las operaciones remotas del Ejército chino, que controla la base desde miles de kilómetros de distancia. La base, operada por la Agencia China de Lanzamiento y Control de Satélites (CLTC), está estrechamente vinculada al Ejército chino, lo que plantea preocupaciones sobre posibles usos militares.
La falta de transparencia en torno a la base persiste, ya que China continúa incumpliendo compromisos, como facilitar visitas educativas y destinar recursos a proyectos científicos locales. La visita oficial resultó ser funcional a los intereses chinos al proporcionar una apariencia de cooperación mientras se mantienen los misterios que rodean a la base.