La industria de la construcción perdió casi 2.000 empresas en un año y el empleo se desplomó a niveles históricos. La paralización de la obra pública y las nuevas medidas laborales agravan la situación.
La industria de la construcción en Argentina atraviesa una crisis profunda que ha resultado en el cierre de 1.927 empresas en un año, según un informe del Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (IERIC) de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO). Esta caída del 10,6% en el número de empleadores activos, medida hasta mayo, ha dejado al sector con 16.305 empresas en actividad, un nivel comparable al de 2007.
La situación se ha visto exacerbada por la paralización de la obra pública bajo la administración de Javier Milei, lo que ha desencadenado una ola de despidos masivos y el cierre de empresas. Hasta abril, se perdieron más de 88 mil puestos de trabajo en la construcción, dejando el empleo sectorial en su nivel más bajo desde la salida de la pandemia en 2021. El volumen de empleo cayó un 1,1% en abril respecto al mes anterior, con una reducción significativa en las grandes empresas constructoras, que registraron una baja mensual del 8,3%.
La situación empeorará con la aprobación de la Ley Bases, que introduce la figura del “colaborador” y permite a las empresas contratar hasta tres empleados sin generar relación de dependencia. Esta flexibilización laboral, lejos de estimular la empleabilidad, solo profundizará la precariedad y los despidos en un sector ya golpeado por la recesión y el ajuste presupuestario.
Gustavo Weiss, presidente de CAMARCO, denunció que el Gobierno adeuda alrededor de 400.000 millones de pesos en obras que fueron paralizadas. Este ajuste en la inversión pública ha afectado gravemente a la actividad constructora, provocando el cierre de empresas y un deterioro significativo del empleo en todo el país. Solo la provincia de San Juan mostró un leve aumento en la cantidad de empleadores, mientras que otras provincias como La Rioja, Misiones, Tierra del Fuego y Santiago del Estero sufrieron caídas superiores al 20%.
El panorama laboral en la construcción es desolador, con una caída del empleo formal que acumula ocho meses consecutivos de descenso. Desde septiembre de 2023 hasta abril de 2024, desaparecieron 89.050 empleos formales en el sector, con una pérdida notable de poder adquisitivo para los trabajadores, cuyo salario promedio se ha reducido en un 18,2% en términos reales en el último año.
La flexibilización laboral promovida por el gobierno de Milei, junto con la falta de inversión pública y la recesión económica, ha llevado al sector de la construcción a una situación crítica, con un número creciente de empresas cerrando y un empleo cada vez más precario.