Luis Caputo apuesta por frenar la inflación mientras posterga el manejo de divisas, generando incertidumbre en el mercado. La falta de reservas y la ambigüedad del plan económico aumentan las preocupaciones.
El Ministro de Economía, Luis Caputo, enfrenta una creciente desconfianza en la City financiera mientras intenta tranquilizar a los inversores sobre la situación de las reservas y el cumplimiento de la deuda externa. A pesar de haber lanzado la “Fase 2 de emisión cero”, la incertidumbre persiste debido al rojo en las reservas y la falta de perspectivas claras sobre la mejora en el flujo de divisas.
Caputo se mostró sorprendido por las inquietudes de los directivos de sociedades de bolsa respecto a la capacidad del Gobierno para cumplir con los pagos de deuda externa en 2025. Aseguró que ya tiene asegurados los dólares para intereses y créditos repo para amortizaciones, pero los analistas siguen escépticos. El ministro, junto con el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, prometió que se aplacará el drenaje de reservas y que la inflación disminuirá a entre 1% y 2% en los próximos meses.
Sin embargo, los informes indican que las reservas netas siguen cayendo. En julio, se estima que la caída fue de entre u$s4.000 y u$s6.000 millones, con reportes de consultoras como LCG y 1816 advirtiendo sobre el riesgo de una caída aún mayor. La falta de divisas es exacerbada por la caída en los precios de los commodities y la mayor demanda de dólares para turismo.
El Gobierno ha priorizado la desaceleración de la inflación sobre la acumulación de reservas y la reactivación económica, lo que ha generado una tensión en el mercado. La intervención en el dólar MEP y el CCL, mientras mantiene la brecha cambiaria bajo control a corto plazo, podría limitar la recuperación de la actividad económica y agudizar problemas sociales.
Además, el plan monetario del Banco Central sigue siendo confuso. Aunque se ha anunciado una política de “emisión cero”, la base monetaria podría más que duplicarse para 2026, generando más dudas sobre la dirección futura de la política monetaria y la sostenibilidad del plan.
La ambigüedad en la estrategia económica y los problemas persistentes con las reservas han llevado a una mayor preocupación en los mercados, que se reflejan en el elevado riesgo país y en la creciente desconfianza hacia las promesas del Gobierno.