En una de las audiencias más conmovedoras del juicio por la muerte de Diego Maradona, Gianinna aseguró que a su padre “le daban pastillas para que se desconecte”. Su testimonio volvió a exponer el deterioro del exfutbolista y la trama de decisiones que hoy está bajo la lupa judicial.
Hay frases que en un tribunal no suenan como una declaración.
Suenan como una herida.
Gianinna Maradona se sentó frente a los jueces y dijo algo que atravesó la sala.
Que a su padre “le daban pastillas para que se desconecte”.
No fue una frase lanzada al pasar.
Fue una descripción del último tiempo de Diego.
Un tiempo en el que, según su relato, lo veía cada vez más lento.
Más ausente.
Más lejos de sí mismo.
Durante su testimonio, la hija del ex capitán argentino habló del deterioro físico y emocional que observó en los días previos a la muerte.
Dijo que muchas veces sintió que las hijas quedaban al margen de las decisiones médicas.
Y que detrás de cada explicación había una sensación creciente de manipulación.
No solo sobre Diego.
También sobre la familia.
La declaración volvió a poner en el centro a quienes integraban el equipo médico que acompañó la internación domiciliaria en Tigre.
Un esquema que desde el comienzo del proceso aparece como uno de los puntos más sensibles del expediente.
Para la querella, allí no solo hubo negligencia.
Hubo abandono.
Y una cadena de responsabilidades que todavía intenta reconstruirse en los tribunales.
El juicio por la muerte de Maradona dejó hace tiempo de ser una causa exclusivamente judicial.
Se convirtió en otra cosa.
En una discusión sobre cómo fue cuidado uno de los símbolos más grandes de la Argentina en sus días más vulnerables.
Cada testimonio agrega detalles.
Pero también abre nuevas preguntas.
Quién decidía.
Quién controlaba.
Y quién miraba hacia otro lado.
La voz de Gianinna no cambió por sí sola el rumbo del juicio.
Pero sí dejó una imagen difícil de borrar.
La de una hija que, años después, todavía intenta entender en qué momento el cuidado empezó a parecerse demasiado al abandono.