Daniel González, un funcionario de extrema confianza Luis Caputo en el Ministerio de Economía, reconoció la compleja situación para el próximo verano. Por qué la Argentina depende de Brasil.
En un reciente pronunciamiento durante la celebración de los 110 años de Shell en Argentina, Daniel González, secretario Coordinador de Energía y Minería y mano derecha del ministro de Economía Luis Caputo, advirtió sobre un inminente «verano complicado» debido a la insuficiente generación de energía eléctrica en el país. González destacó que los problemas no solo son atribuibles a las redes de distribución, como usualmente ocurre, sino a un déficit en la generación de energía.
El informe de Cammesa, la compañía que administra el mercado eléctrico mayorista en Argentina, reveló en junio que la oferta de energía para el próximo verano podría ser insuficiente para cubrir la demanda tanto residencial como comercial e industrial. Se anticipan picos de consumo de hasta 30.700 MW, superando el récord histórico alcanzado el pasado 1° de febrero de 29.653 MW. Durante ese pico, Argentina dependió de una combinación de fuentes térmicas, hidroeléctricas, renovables, nucleares e importaciones para satisfacer la demanda.
La situación se agrava con la dependencia de las importaciones de energía hidroeléctrica desde Brasil. González destacó la importancia de la generación hidroeléctrica en Brasil, que en condiciones de lluvias abundantes podría aportar entre 2.000 y 2.500 MW, más del 7% de la demanda energética argentina en momentos críticos. Sin embargo, la ausencia de lluvias en Brasil podría limitar significativamente este aporte, exacerbando la situación de déficit energético en Argentina.
Frente a esta realidad, González mencionó que el gobierno está trabajando en medidas de mitigación que incluyen incentivos de mercado para regular el consumo privado. Sin embargo, admitió que las soluciones definitivas requieren más tiempo para su implementación y no estarán listas para el próximo verano.
Este panorama subraya los desafíos estructurales en el sector energético de Argentina, donde la falta de generación adecuada pone en riesgo no solo la comodidad y seguridad de los ciudadanos durante los meses de calor, sino también la estabilidad económica y productiva del país.