De Córdoba al Alto Neuquén: la historia de una guía que encontró su lugar entre el arte rupestre y la montaña

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Llegó a Chos Malal hace 25 años por amor y terminó construyendo una nueva vida en el norte neuquino. Hoy, Marcela Galarza se dedica a interpretar y difundir el patrimonio natural y cultural de la región, convirtiendo su pasión por el arte rupestre y la historia en una experiencia para quienes visitan uno de los rincones más auténticos de la provincia.

A veces un cambio de rumbo termina transformándose en un proyecto de vida.

Ese fue el caso de Marcela Galarza, quien dejó su ciudad natal de San Francisco, en Córdoba, para instalarse en Chos Malal junto a su pareja, oriundo del norte neuquino. Lo que comenzó como una decisión familiar terminó despertando una vocación que hoy la vincula con la historia, la naturaleza y el turismo de la región.

Con el paso de los años, Marcela encontró en la interpretación del patrimonio una forma de acercar a visitantes y residentes la riqueza cultural del Alto Neuquén. Su trabajo consiste en acompañar recorridos y compartir los secretos de los paisajes, las tradiciones locales y, especialmente, del arte rupestre que forma parte de la identidad de la zona.

Uno de los aspectos que más la apasiona es la posibilidad de explicar el significado de las pinturas y grabados realizados por los antiguos habitantes de la región. Para ella, cada sitio arqueológico representa una oportunidad para comprender cómo vivían las comunidades que habitaron estos territorios miles de años atrás y fortalecer el respeto por ese legado.

Su historia también refleja el crecimiento del turismo de experiencias en el norte neuquino, una región que en los últimos años amplió su oferta con propuestas vinculadas a la naturaleza, la historia, la gastronomía y la cultura local. Cada vez más visitantes eligen recorrer estos destinos en busca de un contacto más cercano con el patrimonio y las comunidades del interior provincial.

Además de acompañar excursiones, Marcela promueve la conservación de los sitios arqueológicos y destaca la importancia de proteger un patrimonio que constituye una parte fundamental de la memoria colectiva neuquina. Su tarea combina el conocimiento histórico con el compromiso de transmitir esos valores a quienes llegan para descubrir el Alto Neuquén.

Su recorrido demuestra que, muchas veces, un cambio de lugar puede convertirse también en el descubrimiento de una nueva vocación. Entre montañas, vestigios ancestrales y paisajes únicos, encontró una manera de hacer del turismo una herramienta para preservar y compartir la identidad del norte neuquino.