Vaca Muerta y el litio sostienen el modelo económico mientras la industria sigue en caída

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Los últimos datos oficiales muestran una economía cada vez más apoyada en la extracción de recursos naturales: mientras el petróleo y el litio aceleran su producción, la industria manufacturera pierde actividad y los sectores intensivos en empleo continúan bajo presión.

La economía argentina empieza a mostrar con mayor claridad dos velocidades. Por un lado, Vaca Muerta y el litio sostienen el crecimiento de las actividades extractivas y aportan dólares en un contexto de fuerte demanda internacional. Por el otro, la industria manufacturera atraviesa una nueva contracción y vuelve a quedar expuesta la dificultad del modelo para trasladar el dinamismo de los sectores exportadores al resto de la economía.

El Índice de Producción Industrial Minero registró en julio una caída mensual del 0,9%, aunque avanzó 3,7% respecto del mismo mes de 2025. En el acumulado de los primeros siete meses del año, el indicador mostró un crecimiento del 7,7% interanual, impulsado principalmente por los hidrocarburos y el litio.

El petróleo aparece como uno de los principales motores. La producción de crudo aumentó 16,7% interanual en julio, en buena medida por la expansión de Vaca Muerta. El crecimiento contrasta con el comportamiento del gas, que prácticamente quedó estancado, con una mejora de apenas 0,8%. Los servicios vinculados a la extracción de petróleo y gas, además, registraron una caída del 15,7%.

El litio también atraviesa un momento de expansión. Durante julio se produjeron 9.432 toneladas de carbonato de litio, un 15,9% más que en el mismo mes del año anterior. Si se toma el acumulado enero-julio, el crecimiento llega al 44,3%, consolidando al mineral como una de las apuestas centrales de la estrategia exportadora impulsada por el Gobierno.

Pero no todos los minerales acompañan esa tendencia. La extracción de minerales metalíferos, donde se encuentran el oro y la plata, cayó 12,4% interanual en julio y acumuló una baja de 0,7% en los primeros siete meses del año. La producción de plata y oro retrocedió 9,9%, mientras que el bullón doré cayó 20,7%.

La contracara aparece con fuerza en las fábricas. La producción industrial manufacturera cayó 4,9% interanual en julio y doce de las dieciséis divisiones que componen el indicador registraron bajas. Entre los sectores más golpeados aparecen los textiles, la maquinaria y la industria automotriz, actividades con mayor capacidad para generar empleo y encadenamientos productivos dentro del país.

La fotografía empieza a dibujar una economía donde los sectores que generan dólares tienen un peso cada vez mayor. Energía y minería concentran inversiones, beneficios fiscales y expectativas de exportación, mientras las ramas vinculadas al consumo interno enfrentan una demanda más débil. No es una diferencia menor: supone discutir qué tipo de crecimiento está produciendo el nuevo esquema económico.

El Gobierno de Javier Milei apuesta precisamente a esa transformación. Vaca Muerta, el litio y otros recursos naturales aparecen como pilares para conseguir divisas, reducir restricciones externas y atraer inversiones de largo plazo. El propio Presidente presentó a la energía y la minería como sectores con capacidad para transformar estructuralmente la economía argentina.

El interrogante está en cuánto de ese crecimiento consigue derramarse sobre el resto del aparato productivo. Un informe previo sobre la estructura económica argentina ya había advertido que Vaca Muerta y la minería se encuentran entre los sectores de mayor dinamismo, pero que otros rubros vinculados a la industria, la construcción y el mercado interno atraviesan una situación mucho más compleja.

Argentina vuelve así a una discusión conocida, aunque con recursos nuevos: puede convertirse en una gran exportadora de energía y minerales, pero el desafío será evitar que ese crecimiento quede encerrado en enclaves extractivos. Vaca Muerta y el litio pueden aportar los dólares que necesita el país; la pregunta decisiva es qué se hará con ellos y si alcanzarán para construir una economía que produzca, transforme y genere empleo más allá de los pozos y las minas.