Javier Milei dispuso el desplazamiento de 12 trabajadores civiles de la Quinta de Olivos luego de que trascendiera una licitación para adquirir 29 toneladas de carne y otros alimentos por unos 500 millones de pesos. El Gobierno atribuyó oficialmente los cambios a cuestiones de seguridad, mientras distintas versiones vincularon la decisión con el malestar presidencial por las filtraciones.
La Quinta de Olivos quedó en el centro de una nueva controversia alrededor del Gobierno de Javier Milei. La administración presidencial dispuso el desplazamiento de 12 trabajadores civiles que cumplían tareas en la residencia, mientras la Casa Militar avanza hacia un esquema en el que tendrá mayor responsabilidad sobre el funcionamiento y la seguridad del lugar.
La decisión se conoció después de que se hiciera pública una licitación para la compra de alimentos destinados a la Casa Rosada y a Olivos. El documento contempla unas 29 toneladas de carne y otros productos, con un monto total cercano a los 500 millones de pesos. Para la Quinta de Olivos se habían previsto más de 9.400 kilos de carne y alrededor de 3.600 kilos de pollo, además de embutidos y otros alimentos.
La publicación de esos datos generó cuestionamientos por el contraste entre el volumen de la compra y el discurso de austeridad que sostiene el Gobierno. La existencia de la licitación, por sí sola, no implica una irregularidad administrativa o penal, pero abrió interrogantes sobre las cantidades previstas y el destino de los alimentos adquiridos con fondos públicos.
Según fuentes citadas por La Política Online, Milei habría reaccionado con enojo ante la filtración de la información y ordenado una reestructuración del personal de la residencia. Esa versión sostiene que los cambios no respondieron únicamente a cuestiones de seguridad, sino también a la preocupación del Presidente por la circulación de información interna de Olivos.
La explicación oficial, en cambio, puso el foco en la seguridad. El Gobierno comunicó que la Casa Militar asumirá la responsabilidad integral de las funciones de seguridad de la residencia presidencial y que el proceso de reorganización se completará en un plazo de hasta 60 días. La medida supone un cambio importante en la estructura que administra cotidianamente la Quinta.
El reordenamiento también alcanzó a empleados que realizaban tareas de mantenimiento, limpieza y cocina. Parte de esas funciones comenzaron a quedar bajo responsabilidad de personal de las Fuerzas Armadas, mientras varios trabajadores civiles fueron desvinculados de sus puestos. Entre los desplazados se encuentra el jardinero que cumplía funciones de administración de la residencia.
El episodio se mezcla además con otras disputas internas vinculadas al manejo de Olivos. La diputada Marcela Pagano había cuestionado una licitación cercana a los 700 millones de pesos para tareas de mantenimiento y jardinería, y planteó dudas sobre los vínculos entre algunas de las empresas participantes y personas cercanas al entorno de Karina Milei. Esas acusaciones forman parte de una disputa política y deberán ser evaluadas según la documentación correspondiente.
La controversia ocurre en un contexto económico particularmente sensible para el consumo de carne. Un informe de CICCRA citado en los últimos días señaló que el consumo vacuno por habitante cayó 9,5% interanual en agosto y se ubicó en un promedio equivalente a 46 kilos anuales. El mismo relevamiento registró un aumento interanual del 51,2% en los precios de la carne vacuna.
Así, una licitación que podría haber quedado perdida entre los documentos administrativos terminó convirtiéndose en un nuevo foco de tensión política. El volumen de la compra, la filtración de información y la posterior salida de trabajadores pusieron nuevamente a Olivos bajo la lupa.
La discusión deja planteada una cuestión que excede la residencia presidencial: cómo se administran los recursos públicos cuando el Gobierno sostiene una política de fuerte reducción del gasto y, al mismo tiempo, aparecen contrataciones que generan dudas o incomodidad política. En Olivos, esa tensión volvió a quedar expuesta detrás de una compra de carne que terminó provocando una profunda reorganización interna.