La desocupación alcanzó el 7,9% durante el segundo trimestre de 2026 y llegó a su nivel más alto desde 2021. Al mismo tiempo, la informalidad laboral trepó al 45%, mientras aumentó la cantidad de personas que salieron a buscar trabajo.
El mercado laboral argentino volvió a mostrar señales de tensión durante el segundo trimestre de 2026. Según los datos difundidos por el INDEC, la tasa de desocupación llegó al 7,9%, una suba de 0,1 puntos porcentuales frente al primer trimestre y de 0,3 puntos respecto del mismo período de 2025.
El dato representa el nivel más alto de desempleo desde 2021. Si se proyecta la tasa sobre el total de la población del país, se trata de alrededor de 1,8 millones de personas sin trabajo, aunque la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC releva directamente 31 aglomerados urbanos.
Al mismo tiempo, la tasa de actividad alcanzó el 48,9%, con una suba interanual de 0,8 puntos porcentuales. Esto significa que una mayor proporción de la población salió al mercado laboral para buscar empleo. La tasa de empleo, en tanto, se ubicó en 45%.
La informalidad aparece como otro de los datos centrales del informe. El porcentaje de trabajadores informales llegó al 45%, frente al 43,2% registrado un año antes. Dentro de ese universo también aumentó la participación de los trabajadores por cuenta propia, que pasó del 34,3% al 37,3%.
La fotografía del mercado laboral muestra así una transformación en la composición del empleo. El aumento de la cantidad de personas que buscan trabajo no fue acompañado por una variación estadísticamente significativa de la tasa de empleo, mientras que una parte del crecimiento de la ocupación se concentró en actividades informales.
Las diferencias también aparecen según la región. En los aglomerados del interior, la desocupación pasó del 6,8% al 7,6%, mientras que la subocupación demandante alcanzó el 9,1%. La región Pampeana registró una tasa de desempleo de 9,7%, mientras que en el Noroeste fue de 4,3%.
Entre los principales centros urbanos también hubo diferencias importantes. Gran Rosario registró una desocupación del 11,5% y Gran Córdoba llegó al 10,5%. En los partidos del Gran Buenos Aires la tasa fue del 8,8%, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires se ubicó en 5,6%.
El informe llega además en un momento en que la actividad económica mostró una contracción durante el segundo trimestre. El PBI cayó 0,6% frente al trimestre anterior, mientras el consumo privado retrocedió 2,4% y la inversión disminuyó 0,8%. La combinación de estos datos coloca al empleo en el centro de las discusiones sobre la evolución de la economía.
El mercado laboral, sin embargo, no se mueve únicamente entre dos extremos: tener un empleo o no tenerlo. La expansión de la informalidad muestra una tercera realidad, en la que muchas personas consiguen generar ingresos pero lo hacen sin las condiciones asociadas al empleo registrado. Esa diferencia resulta especialmente relevante cuando aumenta la cantidad de trabajadores por cuenta propia.
Los números del segundo trimestre dejan, de esta manera, una imagen compleja: más personas ingresaron al mercado laboral, el desempleo volvió a crecer y la informalidad alcanzó el 45%. El desafío para los próximos meses será determinar si esa transformación es transitoria o si marca una tendencia más profunda en la estructura del trabajo argentino.